‘Sociedad que perdió brújula’

Columnista invitado

Es la frase final de un brillante comentario de Abelardo Pachano de 22 de febrero en el que se hace una radiografía clara de cómo Ecuador ha perdido el rumbo en aspectos fundamentales. La serenidad del análisis de Abelardo y su objetividad son una garantía para que, pensemos igual o no, a quienes están dirigidos lo tomen muy en serio.

Otro respetado amigo, Gonzalo Ortiz, tuvo la valentía de enfrentar desde sus columnas las ideas agresivas de otro articulista cuyos límites de respeto los estimó sobrepasados e inexactos.

Estimo pertinente referirme al comentario de la señora Mera de 23 de febrero, entre cuyas frases destaco: “la mujer se convirtió en la enemiga número uno del cristianismo” con la que concluye abiertas mentiras y distorsiones históricas que imputa a quienes respetamos la vida de Jesús, y de Pedro, Pablo y Tomás, sus apóstoles sinceros.

Al igual que Maduro en Venezuela, quien sostiene que no existe crisis alguna en la quebrada patria de Bolívar, y pese a que la ONU y docenas de países contabilizan más de 3 millones de venezolanos que salieron al exilio, el ciego no puede ver las cifras de la ignominia. También en nuestro país tenemos muchos ciegos emocionales que no pueden ver la quiebra de la democracia, transformada en un festín de candidatos cuyo mejor título en la hoja de vida es la audacia, pues, como en el caso de la publicidad que el CNE les facilita a los postulantes al Consejo de Participación Ciudadana, lo único evidente es su evidente incapacidad para articular un par de buenas ideas.

Nos llenamos de discursos de bonos humanitarios, pero fríamente disponemos porcentajes exactos de despidos de trabajadores para conciliar las expectativas del FMI (cuya participación es urgente y oportuna ante la crisis), olvidándonos que cada uno de esos despedidos es una familia que pasa a carecer de su sustento.

Receta matemática fría pero fácil, pues aquí despedimos y allá contratamos personal para fiscalías, pericias, seguridad de cárceles, etc. ¿No habría sido mejor proponer reubicaciones, negociar sobre necesidades mutuas y, finalmente, preservar el inicio de un proceso recesivo de la economía que aliviará la caja fiscal pero únicamente para pagar lo que el irresponsable del ático belga gastó sin planificación ni pudor?
¿Para qué financiar o refinanciar las deudas con instituciones públicas, si no se ha activado una emoción nacional por empujar juntos ante la crisis, pues esos “ …héroes que atónito el mundo …” sigue esperando a millares surgir, es porque el alma de muchos ecuatorianos se acostumbró a la tranquilidad de que, así como con Correa en su momento, Lenín después, siempre habrá un “salvador” que haga las cosas por mí.

Mi única participación “cívica” es concurrir a las urnas para decidir cualquier adefesio con tal de obtener mi Certificado de Votación, no vaya a ser que por no tenerlo pierda la oportunidad de hacer mis trámites personales. ¡Cuánta razón tiene Abelardo!