Simón Espinosa Cordero

Toros del Pedregal

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Domingo 13 de octubre 2019

El matemático Marcos Guerrero (+) afirmaba que el espacio de representación mental del Mediterráneo es abstracto y bidimensional. Su geometría nació de un punto que se desliza. El de América precolombina es concreto y tridimensional. Su geometría surgió del rectángulo de la Cruz del Sur. Pirámides en punta, allá; planas, acá.

Aunque indios y Occidente estuviesen en iguales condiciones económicas, la comunicación entre estos mundos se volvería difícil por cosmovisiones opuestas. Tras 296 años de dominio español en Ecuador, los indios fueron reducidos a animales. Tras 189 años de vida republicana, los indios han sido reducidos a animales desnutridos. Que el chapetón los despreciara es triste; pero que nosotros los sigamos despreciando es suicida. Los ecuatorianos somos mestizos al cubo. O ingas o mandingas con gotas de sangre peninsular también mestiza. Los ecuatorianos despreciamos a indios y negros porque no nos vemos en un espejo.

Si al ecuatoriano común le es difícil entender que un conjunto de medidas económicas duras le va a la larga a mejorar la vida, al indio ecuatoriano le va a resultar imposible comprender que palo más palo más palo es el remedio para su anemia. Los indios masterados y doctorados bien que lo entienden, pero temen que cuando llegue la recuperación económica tan sudada, los indios no participarán de la bonanza ni a plenitud ni por tiempo indefinido.

En los siglos de la Colonia y en la época de la República los levantamientos indígenas fueron violentos y crueles. Embestidas de toros del Pedregal. El levantamiento del noventa rompió este círculo de sangre. Los indios de Chimborazo habían empezado a quererse por obra y gracia del obispo Leonidas Proaño que los amó. Y por amarlos pudo entenderlos. En el poderes tuvieron Rodrigo Borja, Andrés Vallejo, Raúl Baca. Fueron circunstancias felices.

Tras diez años atroces para los ecuatorianos y atroces y humillantes para los indios, Ecuador quedó en la miseria económica, en la miseria del alma, en la putrefacción social. Y en estos días los indios se han superado a sí mismos. Han dañado y destruido lo que estaba en su camino. Ya no son los indios de Daquilema. Son los indios contagiados por el sida de Correa. Y deben ser castigados por lo que han hecho. ¿Sería lo ideal aplicarles la justicia indígena o condecorarlos porque al menos han tenido sus días de fuerza?

El Gobierno no debe ceder. Los ecuatorianos saldremos porque somos buenos en las malas. Si cede, van al pozo sindicatos ciegos, Cynthia oportunista, indios, pobres, clase media, iglesias, empresarios. Sísifos perennes. Loor al presi y al vice, a Paula y a Martínez. Loor a las Fuerzas Armadas. Loor a la Policía Nacional. Loor a Medios y Cruz Roja. “La cólera que quiebra al hombre en niños/ que quiebra al niño en pájaros iguales/ y al pájaro después en huevecillos, / la cólera del pobre tiene un aceite contra dos vinagres”. (C. Vallejo).