Simón Espinosa Cordero

Jorge el solitario

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Domingo 09 de junio 2019

Solitario George. Galápago gigante. Naciste en la Pinta cuando en El Ejido quemaban a Alfaro. Falleciste en Puerto Ayora cuando en 2012 Julián Assange se asilaba en nuestra embajada. Eres patrimonio cultural de la nación ecuatoriana. Eres el viejo y el mar. No te inmutas. Esperas a Godot. “Seco ganglio de la eternidad”. Símbolo perfecto del juez que dilata la justicia.

Hay un caso en que no se convoca a Audiencia. Un caso seis estrellas, pues afecta a dos generales y a cuatro coroneles, todos en servicio pasivo, todos ya jubilados, todos perseguidos en un proceso que les imputa un delito de lesa humanidad. Palabra mayor. Palabra con olor a sangre, a gritos de tortura, a “me moriré en París con aguacero”.

Material inflamable. Jóvenes de izquierda revolucionaria empezaron una guerrilla urbana. Se alzaron con la espada de Alfaro, la Tizona de nuestro Cid Campeador. Secuestraron. Asaltaron. Robaron bancos. Querían suprimir el Estado. Mataron sin querer queriendo a algunos policías. Alfaro vive carajo era su grito de guerra. Las autoridades les respondieron Carajo, Alfaro muera. Y León Febres Cordero cumplió con su deber sin diálogos ni guantes de seda, ayudado por israelíes y españoles.

Lo que quedó de Alfaro vive carajo apoyó a Rafael Correa. Tiempo de ajustar cuentas. Al fiscal Galo Chiriboga se le hacía agua la boca. ¡Defensor de los derechos humanos! ¡Naciones Unidas a la vista! ¡El Mahatma Gandhi de la revolución ciudadana! Y metió en la cárcel a los uniformados; pero como ya estaban viejos, los mandó a prisión domiciliaria.

“El 7 de noviembre de 2018, formulamos para el conocimiento del Consejo de la Judicatura Transitorio, una denuncia por la persecución de que somos objeto dentro del Proceso No. 1329-2013 en que se nos imputa la perpetración de delitos de lesa humanidad”. Este reclamo no fue atendido.
El 15 de marzo de 2019 se dirigieron a la presidente del Consejo de la Judicatura: “Denunciamos aquí las violaciones de nuestros derechos y el mal desempeño de los operadores de justicia. Por consiguiente, no nos enfocamos en errores de aplicación de las normas, pues estos tienen que ser conocidos, declarados y resueltos por la jurisdicción”. Los seis, sin embargo, lanzaron dos cañonazos: hay brechas en la inteligencia y aplicación de la ley; hay cuestiones de transparencia y ética.

El Estatuto de Roma sobre lesa humanidad es del siglo XXI. El supuesto delito es del siglo XX. Salto mortal para atrás. Rebuzné hace un año. El rebuzno es castigado hoy con multa. Y me la quieren cobrar por un rebuzno que no tenía multa. Y ni siquiera prueban que rebuzné. El testigo era falso y comprado. Se forjaron hechos. Y ahora nos tienen sufriendo porque no saben cómo sentenciar. Se alargan, se alargan. “Y eran una / Y eran una / ¡Y eran una sola sombra larga! / ¡Y eran una sola sombra larga!” Con tantos solitarios Georges: “Abandonad aquí toda esperanza”. ¡Sanguijuelas!