Simón Espinosa Cordero

Inocente, miserable

valore
Descrición
Indignado 7
Triste 2
Indiferente 5
Sorprendido 3
Contento 76
Domingo 15 de septiembre 2019

El honorable Israel Cruz logró que la Asamblea declarara el 11 de septiembre como Día de la República del Ecuador. El 12 es el Día de los Derechos Sexuales y Reproductivos. Celebremos fechas tan felices asistiendo a un partido de fútbol femenino cuando jueguen Las Ñañas, madrecitas en flor de nuevos ciudadanos, pues todos (¿?) somos ñaños y ñañas cobijados por el tricolor patrio y los siete colores del arcoíris.

Fuimos en la Colonia una Real Audiencia y, a partir del 24 de mayo de 1822, entramos a formar parte de la Gran Colombia. Nos separamos de ella y el 11 de septiembre de 1830 una “Asamblea de 21 notables -los dueños de tierras se llamaban a sí mismos “notables”- reunidos en Riobamba, redactaron en un mes la primera Constitución. El artículo 68 decía: “Este Congreso constituyente nombra a los venerables párrocos por tutores y padres naturales de los indígenas, excitando su ministerio de caridad en favor de esta clase inocente, abyecta y miserable”. Era el sábado 11 de septiembre de 1830.

Venerable párroco es “el sacerdote que pastorea una parroquia. Y por este motivo es digno de veneración”. Tutor se dice de una “persona que ejerce la tutela”. Tutela significa “autoridad que, en defecto de la paterna o materna, se confiere al tutor para cuidar de la persona y los bienes de aquel que por minoría de edad o por otra causa, no tiene plena capacidad civil”. Inocente equivale aquí a “ignorante”. Abyecto suena a “despreciable y vil en extremo”. Por miserable entendemos “desdichado, abatido, infeliz, extremadamente pobre”.

Éramos doce y parió la abuela. Los indios maltratados en mitas, obrajes y encomiendas durante la Colonia estaban, al menos, protegidos por las Leyes de Indias desde los tiempos de Carlos V (1517-1556). Admirable esfuerzo jurídico en defensa de los derechos humanos de los indios.
Al 11 de septiembre de 2019, la provincia de Chimborazo de mayoría indígena tiene un 70 por ciento de desnutrición infantil crónica, el mayor índice de pobreza del país, aunque las comunidades rurales abastecen de alimentos a varias provincias. Solo en 1978 los indios fueron reconocidos como ciudadanos. Muchas comunidades rurales son territorios excluidos de bienes y servicios básicos, la educación es pésima, los servicios de salud malos, no hay empleo, se da una migración en masa a las ciudades donde viven hacinados, hostigados y mal vistos. El racismo sigue estúpido y cruel. Mientras no cambiemos esta secular injusticia no seremos grandes. Las dictaduras militares de los 60 y 70 y los obispos Cándido Rada (chileno)y Leonidas Proaño, el jesuita Julio Gortaire en Columbe, algunos párrocos modelo y laicos comprometidos como Carlos Díaz son dignos de nuestra admiración. Sin bombo ni platillos han dado su vida por los indios. Repito: Nunca seremos grandes si no remediamos a fondo esta injusticia secular. De ellos hemos comido y vestido durante siglos.