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Domingo 28 de octubre 2018

“Infame turba de nocturnas aves/ gimiendo tristes y volando graves”, versos de Luis de Góngora y Argote, plenamente aplicables al grotesco cielo de oprobio que agobia al Ecuador de estos días.

Infame es quien ha perdido su honor, quien gusta de hacer daño a los demás. Turba quiere decir muchedumbre alborotada y, con frecuencia, violenta. De los miles de nocturnas aves que oprobian el agobiado cielo de nuestra patria avergonzada, seleccionamos -por su actualidad- a los ciudadanos Fernando Alvarado Espinel y Jorge Glas Espinel, vergüenza de esta tierra de Eugenio Espejo, Dolores Cacuango y Alonso de Illescas, mestizo el uno; india, la otra y afro, el tercero, honra de este querido Ecuador que no sabe dónde meterse, pues no quiere lo vean llorar de rabia e impotencia.

¿Infame don Fernando? La Justicia tiene la palabra. Varios medios de comunicación y varias personas afirman que sí, que les hizo daño. Por de pronto, digamos, candidato a infame. Si el juez dice no, don Fernando no será infame; pero varios recordarán que sí les hizo daño.

¿Infame don Jorge? Un poquito, ha dicho el juez que le condenó por asociación ilícita; pero si don Jorge gana la apelación presentada, pasará de poquito infame a ciento por ciento honorable, al par que la asociación, de ilícita pasará a lícita, cívica y benéfica a los intereses de la patria.
“Infame turba de nocturnas aves”. Estas aves eran las hijas del rey Minias, castigadas por impiedad y convertidas en murciélagos mamíferos y vampiros chupasangre.

Don Fernando y don Jorge supuestamente son mamíferos de la noche y vampiros de la sangre en la mentalidad popular; pero no los son si un juez de sus causas dice que no lo son. En la métrica castellana grillete rima con billete y Glas con Barraglas.

“Gimiendo tristes y volando graves”. Lo que irritó a muchos fue el video del señor Alvarado. Video de víctima, de Dolorosa colegial. Lo que irrita es que, según él, se volvió fugitivo por la maldad del régimen del señor presidente Lenín Moreno Garcés.

Don Jorge Glas, trasladado de la cómoda cárcel Cuatro en Quito a la fría cárcel de Latacunga, obra monumental del señor economista Rafael Correa Delgado, fue desvestido de los privilegios cuatrinos y revestido del uniforme de los presos tacungeños. Ante semejante infamia irrogada a su persona se declara en huelga de hambre.

¿Qué se han creído estos señorones Fernando y Jorge? ¿Rey Católico de Aragón el primero, Jorge VI de la Gran Bretaña el segundo? Tienen toda clase de derechos humanos y se creen sin obligaciones por sus actos ciertos: huida y asociación ilícita.

El mal de nuestra querida patria radica en la plenitud de los derechos humanos y la falta de conciencia de que cada derecho conlleva una obligación. Derecho y obligación son el haz y el envés de las hojas del árbol de la Democracia. Urge la mano de hierro en guante de seda, la ética de la obligación.