Farith Simon

Segundo mandatario

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Lunes 24 de febrero 2020

Una nueva declaración del señor Jaime Vargas, presidente de la Conaie, abrió un debate político y jurídico sobre el alcance de la plurinacionalidad, el estatus de la organización que representa y el rol que él cumple. Afirmó que el no era un migrante o ecuatoriano cualquiera, era el “segundo mandatario” del país, por eso estimaba inaceptable el trato que recibió de parte de las autoridades guatemaltecas. En pocas palabras, justificó el maltrato a los migrantes “cualquiera”, mientras se asignaba la calidad de mandatario ecuatoriano.

Examinar estas declaraciones no tiene relación alguna con la importancia de la Conaie como organización, los derechos constitucionales de pueblos y nacionalidades indígenas o la condición de indígena del Sr. Vargas, esto se trata de la estructura estatal, la naturaleza de la representación y, finalmente, el alcance de los dirigentes de esa organización.

El artículo 57 de la Constitución reconoce y garantiza a las comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas ciertos derechos colectivos, entre los cuales está “conservar y desarrollar sus propias formas de convivencia y organización social, y de generación y ejercicio de la autoridad”. Algo parecido establecen los artículos 8 del Convenio No. 169 de la OIT y 34 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Esas instituciones, autoridades y derecho propio no pueden ser asimilados a lo estatal, ya que las fuentes, las autoridades y las normas son distintas. No es posible “estatizar” o asimilarlas a las figuras del Estado nacional; esto significaría irrespetar las diversas manifestaciones de cada comunidad, porque en un “Estado plurinacional…existen tantos sistemas jurídicos cuantos pueblos y nacionalidades indígenas coexisten en el territorio ecuatoriano”. Los pueblos indígenas son altamente heterogéneos, asimilarlos a los organismos estatales es condicionar su autodeterminación.

Cada pueblo tiene normas, prácticas, formas de ejercicio de autoridad diferenciada, a cada uno se le reconoce -en esa diversidad- sus autoridades y el derecho a la autodeterminación; la Conaie es una organización social con un proyecto político que no tiene nada de ancestral o tradicional, siendo muy importantes los dirigentes no son “mandatarios” de una parte del país.

Buena parte de lo aquí escrito es un parafraseo o cita textual de una decisión de la Corte Constitucional en la que se negó consultar la incorporación de la justicia indígena a la institucionalidad estatal, despejando cualquier duda sobre la posibilidad de asimilar las formas tradicionales de poder, de justicia o de generación de normas a las formas estatales, dejando en claro que desde la perspectiva constitucional, la representación de todos los pueblos ancestrales no puede asumirla organización alguna, hacerlo sería violar la autodeterminación de cada pueblo. Es algo simple de entender: El Sr. Vargas para ser mandatario del Ecuador tiene que ganar las elecciones.