Rodrigo Borja

“Tirar la toalla”

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Domingo 10 de noviembre 2019

Es una locución boxística. El árbitro de una pelea está obligado a detenerla si los asistentes de uno de los boxeadores —los “seconds”— lanzan al “ring” una toalla en signo de rendición.

Y es que hay cinco formas de terminar una pelea boxística: el “knock-out”, o sea el golpe que arroja al boxeador a la lona y lo pone fuera de combate; el “knock-down” del que no se levanta el boxeador dentro de la cuenta de diez segundos; el “knock-out” técnico, que es la decisión arbitral de dar por terminada la pelea cuando un boxeador no acude al siguiente asalto; la declaración por el árbitro de terminado el combate si un boxeador cae tres veces a la lona en un asalto o cuatro en la contienda; la decisión de uno o más de los tres médicos oficiales encargados de supervisar el estado de salud de los boxeadores; y la “tirada de la toalla”, es decir, el reconocimiento por su “manager” de que el boxeador está en imposibilidad de proseguir el combate y ha sido vencido.

El boxeo es uno de los deportes más antiguos. Se lo practicó en las viejas Grecia y Roma y formó parte de los juegos deportivos de Olimpia desde el año 688 antes de Cristo. En ese tiempo se peleaba con los puños desnudos y estaba permitido golpear al adversario en el suelo hasta dejarlo fuera de combate o hasta que reconociera que ha sido vencido.

El primer registro de un combate de boxeo en los tiempos modernos apareció en Inglaterra en 1681, cuando el Duque de Albermarle organizó una pelea entre su mayordomo y su carnicero.

El boxeo resurgió en Londres en el siglo XVIII. El primer boxeador reconocido como campeón de los pesos pesados fue el inglés James Figg en 1719.
En 1743 John Broughton, campeón de su tiempo, formuló un conjunto de reglas para atenuar la dureza del boxeo, entre ellas la que prohibió golpear al oponente caído. Las reglas de Broughton estuvieron en vigor hasta 1838, en que empezaron a regir las del “London Prize Ring”, que contribuyeron a racionalizar el boxeo y a suplantar la habilidad sobre la fuerza. Los combates se dividieron en asaltos de tres minutos cada uno, con uno de descanso entre ellos, y se desarrollaron en un cuadrilátero de 6,10 metros por lado, llamado “ring”.

Los boxeadores fueron clasificados en diferentes categorías en función de su peso. Y en el siglo XX se sometió al boxeo a reglas más precisas y a control por organismos nacionales e internacionales.

En la fraseología política se ha acogido la expresión boxística “tirar la toalla” para denotar rendición o capitulación. Y cuando un político abdica de sus posiciones, renuncia a luchar por ellas, se rinde ante sus adversarios, abandona un proyecto por agotamiento o cobardía o se da por vencido se dice que ha “tirado la toalla”.