Rodrigo Borja

El descubrimiento de América

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Domingo 13 de octubre 2019

La era de los descubrimientos geográficos comenzó en el siglo XV gracias al avance de las técnicas de navegación. Antes, el navegante veneciano Marco Polo abrió la ruta hacia el lejano Oriente a fines del siglo XIII y escribió su célebre libro de viajes “Livre de merveilles du monde”. El Infante portugués Enrique El Navegante (1394-1460), hijo del rey Juan I de Portugal, organizó el primer instituto de navegación destinado a investigar y acopiar materiales para cumplir su propósito de circunnavegar África con finalidades religiosas y comerciales. El español Pedro Molina publicó en Valladolid su “Arte de Navegar” en 1545. La cartografía adquirió dimensiones insospechadas. Con base en los descubrimientos geográficos se erigieron en el siglo XVI los grandes imperios coloniales: España, Portugal, Francia, Inglaterra y Holanda, que conquistaron tierras en América, Asia, África y Oceanía. Y los grandes navegantes -Laperousse, Cook, MacKenzie, Levigstone, Stanley- completaron la obra con los descubrimientos de islas, mares y estrechos.

Pero “el descubrimiento” por antonomasia fue el de América en 1492, que dio inicio al proceso de la conquista, colonización y mestizaje de las tierras del Nuevo Mundo y a la creación de nuevas sociedades y culturas en esta parte de Occidente.

Fue un descubrimiento mutuo: los europeos descubrieron un nuevo mundo, con culturas peculiares; y los hombres de estas tierras descubrieron la existencia de otra gente y cultura, de las que no tenían noticia. Por supuesto que para los nativos la suya no era una tierra ignota. Estuvieron allí desde hace miles de años. Descubrimiento fue para los europeos que sólo conocían la existencia de África, con la que habían mantenido intensas relaciones de comercio y de guerra, y Asia, de la que traían sedas, piedras preciosas, porcelanas, joyas y especierías.

En esas circunstancias se le ocurrió a Colón ir al oriente por el occidente, dada su sospecha de que la Tierra era redonda, y en su larga travesía llegó a unas islas que supuso que formaban parte de la India. Encontró allí unos habitantes, extraños para los europeos, a quienes llamó “indios”. Solamente 20 años después, con el hallazgo del Océano Pacífico por Vasco Núñez de Balboa y la navegación de Magallanes y Elcano por sus aguas, se percataron los europeos de que habían descubierto un nuevo continente -un “mundus novus”- al que comenzaron a denominar “América” porque un oscuro navegante florentino llamado Américo Vespucio fue uno de los primeros en adivinar y divulgar que esas tierras no eran las de Asia sino otras muy distintas, de dimensiones tan gigantescas, de valles y montañas colosales, de ríos tan caudalosos y de suelos tan lujuriosamente fértiles, que las nociones del espacio europeas resultaban en ellas totalmente inadecuadas.