Alexandra Kennedy-Troya

El riesgo de quedarse

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Jueves 06 de octubre 2011
6 de October de 2011 00:01

Los pliosaurios fueron reptiles carnívoros que habitaron mares y océanos durante la Era Mesozoica hace unos 110 millones de años. En los años 70 se encontró un pliosaurio fosilizado cerca de Villa de Leyva en Colombia. Casi completo, medía de largo siete metros sin cola. Cientos de fósiles aparecen en los muros de casas y hoteles nuevos en Leyva; antaño esta y la región aledaña habían sido una bahía marina. Decenas de niños colombianos visitan un pequeño pero rico museo en el lugar de los hallazgos, en Monquira. Boyacá, un rico departamento al noreste de Bogotá. Las distintas rutas ofrecen desde visitas a importantes pueblos muiscas y coloniales como Monguí o Tunja, santuarios como el de la Virgen de Chiquinquirá o lugares de aguas termales como Paipa. La comida popular, la artesanía y sobre todo el encanto de los anfitriones le hace de Colombia un atractivo centro turístico .

Sin embargo, hace no muchos años el turismo era una actividad que se realizaba únicamente al interior de ciudades. Salir de ellas suponía un alto riesgo: terroristas y paramilitares impedían el libre acceso por las rutas. Recuerdo haber intentado en 1986 ir a San Agustín al sur de Colombia, sin éxito alguno. También recuerdo la primera vez que -una década más tarde- los bogotanos pudieron salir de su encierro y las carreteras estaban fuertemente custodiadas por el ejército. Miles de automóviles intentaban ir a las fincas y pueblos cercanos de la Sabana. Un fin de semana de locos… Poco a poco Bogotá y Medellín se reconectaron por tierra, o con los pueblos patrimoniales como Santa Fe de Antioquia.

Los políticos anteriores a Santos establecieron el eslogan “Colombia: el riesgo es que te quieras quedar”, así se vende este país a través de las más grandes cadenas de TV. De todas maneras, el turismo internacional –salvo a Cartagena o Santa Marta- es relativamente modesto; a pesar de todo, nuestros inconscientes colectivos han marcado a Colombia por sus más de 60 años de violencia interna. Muchos ecuatorianos no conocen la vecina Colombia. Muchos turistas aún prefieren nuestro país por la supuesta tranquilidad y seguridad; su eslogan: “El Ecuador ama la vida”. Irónicamente, al llegar se enteran de lo contrario, son asaltados, pierden documentos, no pueden salir libremente por la noche, secuestros y homicidios van en aumento. Entonces, me pregunto, no se estará dando vuelta la tortilla, no será que si seguimos con la escalada de inseguridades, en poco tiempo los esfuerzos por convertir a al Ecuador continental en un activo centro turístico o de residencia de jubilados estará en riesgo de terminar? Entonces, solo ricos turistas tomarán un avión o un yate de Nueva York solo a las Galápagos. Habremos matado a la gallina de los huevos de oro.