valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Jueves 02 de agosto 2012
2 de August de 2012 00:01

¿Quién habría pensado que sea un gobierno autodenominado “ciudadano” y de izquierda y no uno de veta conservadora y tradicional cuño social cristiano, el que inaugure una nueva era punitiva en el país?

Es claro que el auténtico heredero del predominio de León Febres Cordero y de su forma malévola y magistral de controlar los hilos del país, ha sido un joven que decía situarse en la antípoda ideológica del antiguo dueño del país, pero que en el manejo del poder ha perfeccionado sus habilidades hasta poder controlar cada instancia. Y todo, a partir de una particular forma conservadora de ejercer el poder, que tiene su nombre y apellido escrito con caligrafía antigua – de aquella que se aprendía con sangre -.

Rafael Correa se erige hoy como el portaestandarte de la disciplina, el orden y el ejercicio vertical y recio de la autoridad estatal. Con él al mando, el Estado no solo ha crecido en tamaño sino también en el grado de temor que engendra en los ciudadanos. Cada día, se parece más a ese monstruo de mil cabezas, que hace de la coerción su principal instrumento de disuasión.

Resulta risible y caricaturesco pensar que en el país de propiedad de este nuevo señor, se pene con cárcel un variopinto de delitos que van desde la conducción con llantas lisas, el exceso de velocidad, (con 1 km más del límite moderado, usted amable lector se hará acreedor a un paquete de tres noches todo incluido en las nuevas facilidades de regeneración social para el buen vivir cortesía de la magnánima revolución ciudadana) hasta la generación de pánico económico y la no afiliación al IESS.

Da la impresión que mientras más se abusa – a contracorriente del mundo – del derecho penal y la cárcel está a la orden del día, nuestro Presidente se infla más y más, exacerba su sentido de salvador de vagos, perdidos veloces y pelucones reacios a pagar impuestos, y su voluntarismo se siente irrefrenable.

Lo que quizás olvida el nuevo propietario, es que un modelo de esa naturaleza hace agua, cuando el sicariato – antes poco común en nuestro país – hoy es hecho cotidiano, cuando en pleno día y en cualquier esquina, delincuentes asaltan amenazando de muerte a sus víctimas.

Entonces sí que cabe una carcajada destemplada por la desgracia ante la que nos encontramos. Mientras aumente la corrupción en los policías que vayan detrás de infractores veloces que les pueden pagar jugosas coimas, los delincuentes tendrán vía libre para el crimen. Mientras las cárceles se llenen de pequeños delincuentes que manejaron a 70 km cuando el límite era 50, o cuando priven de su libertad a un analista que prediga una crisis financiera, porque eso es lo que honestamente vio, entonces habrá que preguntarle al nuevo dueño, ¿de qué diablos sirvió todo esto?