César Augusto Sosa

De regreso a la oficina

Las empresas nacionales, en general, no están preparadas para volver paulatinamente al trabajo presencial a partir del 1 de julio, como lo anunció el Ministro de Trabajo. Pero lo cierto es que tampoco estaban listas para adoptar esta modalidad laboral cuando comenzó la pandemia, en marzo del 2020.

De las empresas que se acogieron al teletrabajo, la mayoría dijo no haber estado lista, según un estudio realizado en abril del año pasado por la firma Deloitte Consulting.

Hasta antes de la pandemia, el teletrabajo en el país estaba dando sus primeros pasos, luego de haber nacido oficialmente el 4 de agosto de 2016 con la firma de un Acuerdo Ministerial que regula esta actividad para el sector privado. Ese año, las autoridades suscribieron con Colombia un Pacto por el Teletrabajo, con el fin de conocer la experiencia del vecino país, el cual había promulgado la Ley de Teletrabajo en el 2008.

En Ginebra, Suiza, Ecuador se comprometió en el 2016 a impulsar el teletrabajo y a velar por los derechos de los teletrabajadores, sobre todo en temas relacionados con horas de trabajo, seguridad y salud en el trabajo, desarrollo profesional, acceso a oportunidades de formación y conciliación de la vida laboral y familiar.

La regulación del teletrabajo en Ecuador llegó luego de que muchas empresas, sobre todo multinacionales, ya habían adoptado esta modalidad laboral, la cual nació en la década de los 70, pero se masificó con la internet, en los años 90.

Volviendo al 2016, un estudio del Ministerio del Trabajo determinó que 15 200 personas, a escala nacional, teletrabajan en la empresa privada. El objetivo era llegar a 76 000 personas a finales del 2018, lo cual resultó muy ambicioso pese a los múltiples beneficios de esta modalidad: mejora la calidad de vida de los trabajadores, fomenta la inclusión de personas con discapacidad, incrementa la productividad en las empresas privadas e instituciones públicas, reduce el tiempo de movilización, incentiva el uso efectivo de las tecnologías, etc.

La realidad mostró que previo a la pandemia, en febrero del 2020, el Ministerio había registrado 14 500 teletrabajadores, es decir, apenas se transparentó lo que ya existía en el mercado desde hace cuatro años.

Tras el estado de excepción por la pandemia, las cifras se dispararon. En dos meses ingresaron 360 000 personas a esta modalidad. En la actualidad hay unos 455 000 teletrabajadores, la mayoría del sector público.

En algo más de un año, muchas empresas se han adaptado al teletrabajo, han invertido en tecnología y capacitación, han definido los puestos de trabajo que pueden funcionar bajo esta modalidad y han desarrollado metodologías para evaluar y medir la productividad de sus empleados. También tienen acuerdos claros con sus empleados en cuanto a horarios de trabajo y desconexión, con el fin de dividir las actividades de la vida personal de las tareas laborales.

Aunque muchos trabajadores están listos para seguir teletrabajando, la mayoría de empresas no está lista para eso.

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