Rodrigo Albuja Chaves

Reformas apresuradas

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Sábado 09 de enero 2021

Los avatares del inicio de la campaña han dejado de lado la percepción del país sobre la marcha forzada de los procesos para la aprobación de leyes económicas de suma importancia. En principio, a escasos meses de la finalización del Gobierno, cabía esperar que las decisiones que van a marcar un cambio profundo en la conducción de la economía deben ser tomadas por el nuevo gobierno, quien de todas maneras asumirá la responsabilidad desu aplicación.

Pero el compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional no permite una actitud de esa naturaleza. Los desembolsos pendientes para hacerse efectivos en la primera mitad del presente año, que se añaden a la deuda externa contratada para ser pagada por las futuras generaciones, han adquirido mayor importancia que una estrategia elemental que todo gobierno debería aplicar al traspasar el mando del país, especialmente en las actuales circunstancias de crisis. De allí que somos testigos de los esfuerzos por imprimir velocidad a la aprobación de proyectos de ley por parte de la Asamblea Nacional, en tiempos record, dignos de mejores causas.

Particular importancia revisten los anunciados proyectos de una nueva Ley de la Seguridad Social, del Banco Central para convertirlo en un organismo “con independencia”, o la Reforma Tributaria y las aproximaciones hacia la privatización de algunos servicios estatales, denominadas con el eufemismo de monetizaciones.

La seguridad social no puede ser objeto de una ley apresurada, sin la debida discusión y debate con los actores fundamentales, los trabajadores y los empleadores. El debate debe incluir la búsqueda de las características apropiadas del servicio más importante de la protección social en las nuevas circunstancias de la evolución demográfica y económica de la población. Debe también asumir posiciones claras ante las tendencias privatizadoras, o de “seguros paralelos privados”, especialmente luego del fracaso constatado en otros países, que han provocado las reacciones de la sociedad para discutir nuevas y más justas formas de seguridad social. Y la reforma tributaria o la disminución del tamaño del Estado, con las privatizaciones, no deben contribuir a aumentar el peso del sacrificio de las clases más desposeídas por el costo de la crisis. Las políticas asumidas en 2020 ya han significado aumentar el desempleo, agudizar la pobreza y profundizar las desigualdades.

La independencia del Banco Central –una corriente de pensamiento defendida con mucho ardor por los sectores liberales- merece un amplio debate sobre la estructura que asumiría y su utilidad o beneficio para el país, pues las decisiones de carácter monetario no pueden escapar a la consideración del conjunto de la economía, con sus objetivos de desarrollo, y no son solamente de carácter técnico.