Sebastián Mantilla

Reforma electoral

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Miércoles 25 de enero 2012
25 de January de 2012 00:01

Acaba de pasar lo que se preveía. Las reformas al Código de la Democracia, por falta de acuerdos en la Asamblea entrarán en vigencia el 5 de febrero por ministerio de la ley. Uno de los temas que ha generado polémica, a más de la absurda prohibición a los medios de comunicación de difundir información en época de campaña de los futuros candidatos, tiene que ver con el cambio del método de asignación de escaños.

Pese a que el método D’Hondt fue declarado inconstitucional por los partidarios del actual régimen en la Asamblea Nacional Constituyente, nuevamente se ha vuelto a la fórmula anterior.

Si antes el argumento fue optar por un método mucho más proporcional como el de Webster o el de Hare, los cuales garantizan mayor representación de minorías, ahora sostienen todo lo contrario: el objetivo, asegurar presencia mayoritaria de la bancada de Alianza País en el Parlamento.

Si se aplica el método D’Hondt a los resultados electorales del 2009, Alianza País tendría no 59 legisladores sino 75. Es decir, estaría sobrerepresentado. Correa busca tener más escaños con menos votos y así no depender de otras fuerzas políticas para tener mayoría en la Legislatura.

El problema no radica en que el método D’Hondt sea inconstitucional o ilegal, sino que va en contra de un principio que toma cada vez más fuerza en las democracias contemporáneas: el derecho de representación de las minorías.

En efecto, la representación es justa cuando hay presencia de las minorías. Esto sucede cuando el método de asignación de escaños se hace de manera equitativa en “proporción a los votos”. Los métodos de Webster y el de Hare son más proporcionales que el D’Hondt.

Además, la vigencia de métodos de asignación de escaños proporcionales como el Webster y el de Hare hace que el poder se disperse entre el ejecutivo y el legislativo. No olvidemos que uno de los aspectos esenciales de un sistema democrático es prevenir la acumulación de poderes por parte de una función del Estado. Eso se logra con un sistema proporcional, dando voz a las minorías y haciendo que estas estén debidamente representadas en instancias claves de decisión como la Asamblea.

Pese a sus ventajas, generalmente se hacen dos críticas a los métodos proporcionales. Primero, produce una fragmentación excesiva de partidos. Segundo, dificulta la consecución de acuerdos. Esto lleva necesariamente a la conformación de gobiernos de coalición. Algo difícil en los actuales momentos.

Correa no busca el consenso. De lo que se trata es de concentrar aún más el poder, debilitar las otras funciones del Estado y restringir las libertades públicas. Escenario ideal para un caudillo.