Washington Herrera

Racionalizar los subsidios

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Toda política pública debe fundarse en la razón y ser decidida con base en conceptos y normas racionales en un contexto que atienda –hoy y mañana- al bien común. Cuando se creó el bono de la pobreza, a instancias del Banco Mundial, se aceptó que había que ayudar directamente a la población muy pobre y ha funcionado en buena forma durante más de 20 años porque ha sido bien focalizado.

Los subsidios a los combustibles que nos cuestan ya USD 3.000 millones no están bien focalizados porque se aplican en su mayoría a gente que si puede pagar los precios sinceros de la economía. En este sentido la subida a USD 2.98 el galón de gasolina súper de 92 octanos es un buen primer paso, pero habrá que controlar que las gasolineras no entreguen extra por súper. Seguidamente hay que racionalizar los demás subsidios focalizándolos eficientemente para que la decisión política sea útil. (Una de las causas del drama venezolano es que prácticamente se regala los combustibles desde hace 50 años, debido al facilismo petrolero).

Todas las gasolinas y el diesel deben ajustarse al precio internacional, que también baja si el petróleo cae, de modo que se consuma en forma racional y no dispendiosa, con menos contaminación, menos contrabando, un desvío hacia el uso de electricidad en el transporte urbano y menos importación de autos, lo que contribuirá a preservar la dolarización que exige utilizar los pocos dólares de la economía para importar insumos que aumenten la competitividad productiva. El diesel se dejará de contrabandear en alta mar, se evitará que se impongan los intereses creados que quieren subsidios perpetuos, aplicando los precios reales para financiar fines superiores: salud, educación y seguridad.

De lo contrario habrá que restablecer el 14% del IVA que estuvo vigente durante un año, que no afectó tanto a la economía del país y es fácil de recaudar, con lo cual bajaría el riesgo país y el costo de la deuda externa.

La voluntad de racionalizar a la administración pública es bienvenida pero ojalá su concreción no se limite a un cambio del organigrama de las instituciones concernidas, sino a una reducción real del tamaño del Estado mediante un calce con la creación de empleos privados aprovechando la exoneración de impuestos a la renta. La corresponsabilidad de este calce debe ser un compromiso verificable para que los agentes económicos tengan la certeza de que entre todos vamos a corregir los desequilibrios y recuperar el crecimiento

Suele suponerse que si suben los precios de los combustibles subirá todo, pero no será así porque vivimos una etapa de inflación negativa y el gobierno podrá manejar esta complejidad con eficiencia, coraje y determinación. Costo político no habrá si se explica bien al pueblo la razón de decisiones en bien de la mayoría de la gente y porque no está planteada la reelección del presidente Moreno.