Washington Herrera

El próximo gobierno

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Martes 14 de enero 2020

Quienes crean tener opción de gobierno deben tener equipos para estudiar la situación del país que van a recibir, teniendo en cuenta que hasta el 2021 no habrá recuperación alguna. Y ser impolutos, competentes y prestigiosos por su credibilidad para aspirar a ser obedecidos. Ellos ya no podrán mentir haciendo ofertas electorales cínicas, porque la gente tiene mayor información en las redes sociales y más aún si los medios logran circunscribir el debate político a lo esencial, para escoger al más capaz , al que esté a la altura de su responsabilidad.

El principal problema social que recibirá el próximo gobierno es que 6 de cada 10 trabajadores no tienen empleo adecuado, situación que será difícil de enmendar si no se recupera la senda del crecimiento económico. Ahora ya no se podrá caer en la ridiculez de ofrecer miles de empleos adecuados sin decir cómo porque según Cedatos la gente está desilusionada, pesimista e indignada, por lo que los candidatos deben soslayar sus afanes demagógicos y presentar una propuesta creíble y viable.


En el siguiente período presidencial se podrá sentar las bases para aumentar la producción competitiva como objetivo de largo alcance, lo que implica efectuar cambios estructurales en forma gradual y paulatina, pero firme. A tal efecto el pueblo elector debe exigir a los candidatos que sepan cómo van a lograr consensos básicos con los dueños del capital (los ganadores del sistema económico actual) y con los trabajadores actuales y potenciales para implantar un programa sostenido que aumente el empleo. Sin disminuir los salarios es posible reformar ciertas normas contraproducentes para mejorar la productividad y así obtener mejores remuneraciones y los candidatos deben tener claro cómo van a reformar las leyes laborales de modo que se incorpore al mercado de trabajo a más jóvenes, cuya indignación tiene un límite.

Cómo harían los aspirantes a gobernar el país para convencer a aquellos empresarios codiciosos que repatrien sus capitales, que disminuyan sus apetencias de rentabilidad, que ganen un poco menos para vender más, a los renuentes a la innovación para que modernicen sus sistemas de producción como han hecho los camaroneros, los atuneros, los bananeros, los cafeteros y cacaoteros, los floricultores, los que producen paneles de madera y todos los que ahora luchan por ser competitivos.

A pesar de que no van a decir en la campaña electoral, los políticos deben saber cómo van a quitar los subsidios a los que no los necesitan y a los contrabandistas por mar y tierra y qué van a hacer para detener la gran oleada consumista que ha derrochado los escasos dineros que pudieron ser ahorrados e invertidos.

Y finalmente, lo fundamental, pensar cómo van a inaugurar una época para disminuir la desigualdad, pues “la posición social no basta para forjar una teoría de sociedad justa, de la propiedad justa, de la fiscalidad justa o de la democracia” (Thomas Piketty, 2019).