El Estado de propaganda

Callémonos. Se puede molestar si pensamos en voz alta; rabiará si osamos escribir lo que sentimos; si narramos lo que vemos. Callémonos; mejor la hoja en blanco, el lienzo vacío, el silencio a la mentira, a la complicidad, a la condescendencia, al acomodo. Mejor encendamos el televisor que en segundos tronará la voz del supremo mostrándonos la única Verdad: "avanzamos"; "tenemos Patria". Mejor pensemos que con esas "hermosas carreteras", con "tan monumentales obras", no hay motivo para el descontento. Sería molesto, ofensivo para con la majestad del poder.