Washington Herrera

Prolongando el presente

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Martes 17 de diciembre 2019

Concebir el futuro del Ecuador se reduce a prolongar el presente. Todos los elementos de análisis político, económico y social confluyen a consolidar un estancamiento - retroceso en la próxima década, porque la sociedad ecuatoriana no prevé los riesgos del país más allá de la coyuntura, por egoísmo de los dueños del capital y por miopía contra los trabajadores que hoy están desempleados. Y esto no va a cambiar si se persiste en crear temas tabú. Según la Cepal este año decreceremos en 0.2% y no hay razones para avizorar una mejora en los años siguientes. En términos por habitante el retroceso es mayor y el resultado es que cada año aumentará el número de personas pobres en el Ecuador. Este es el tamaño de nuestra desesperanza.

A estas severas restricciones debemos añadir que la calidad de los políticos que toman las decisiones no va a mejorar pues se impondrá el populismo clientelar, codicioso y soberbio, que erosionará la trascendencia de la participación política que inhibe a que ecuatorianos idóneos para dirigirnos se involucren en este servicio a la patria. Las normas electorales que se han aprobado para favorecer a las minorías van a dispersar más aún en lugar de mejorar las condiciones de la gobernabilidad y en la próxima elección la dispersión será tan grande que la Asamblea no podrá tomar medidas de fondo para ponernos en condiciones de crecer en forma auténtica para reducir las desigualdades. Entonces el Estado subsistirá solo para pagar sueldos.

Los empresarios seguirán siendo de dos grupos: los que son competitivos y exportan productos tradicionales en mayor medida y los que luchan para hacer nuevos productos competitivos a pesar de las restricciones tecnológicas del capital humano y la desconfianza en el país. Los primeros han hecho un gran esfuerzo para crecer y aprovechar la seguridad cambiaria que da la dolarización, algunos apoyados por el Estado con subsidios a los combustibles que no quieren reducirlos, mientras que los segundos no cuentan con capital financiero ni con mercados atractivos para desarrollar industria moderna con innovación tecnológica. Entonces no hay proyectos que funcionen como motores del desarrollo, por lo cual seguiremos en condiciones de retraso productivo. Ojalá la minería pueda contribuir al desarrollo nacional si dejan en el país recursos monetarios importantes en pago por todo lo que se llevan.

Como la corrupción seguirá carcomiendo los valores de la sociedad, los políticos están en la obligación de dar ejemplo demostrando que son seres impolutos. Por ejemplo para las próximas elecciones los candidatos a la presidencia, vicepresidencia y asambleístas debieran declarar el patrimonio que tengan dentro y fuera del país para ser comparado cuando salgan del gobierno y dar a conocer cuánto han pagado de impuesto a la renta en las actividades desarrolladas en su vida. Así sabremos si quienes nos quieren gobernar son impolutos.

wherrera@elcomercio.org