Mauricio Pozo Crespo

Programa económico a la vista

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Sábado 24 de marzo 2018

A pesar que ya nos acercamos al primer año del gobierno aún seguimos esperando el programa económico. Igual es urgente y necesario. Con la nominación de la nueva ministra de Economía, sin embargo, es entendible que se haya postergado unos días. Lo importante es que el programa económico contenga características básicas: integralidad, coherencia, dirección, forma de aplicación y profundidad. No puede ser un programa parcial ni parche ni incompleto. Debe incorporar los principales cambios en materia de las finanzas públicas, en el sector externo, en el ámbito monetario y financiero y en el sector productivo. Esta cobertura le dará integralidad.

No puede contener mensajes erráticos y contrapuestos, la coherencia es básica para pretender recuperar la confianza nacional e internacional. Esto significa que no existan contradicciones como sería equivocadamente decir que apoyemos a un sector a costa de otro sector, o grabar impuestos a unos pretendiendo proteger a otros. En economía ya se superaron esas falacias de sostener, por ejemplo, ayudar a empresas pequeñas afectando a las grandes, desconociendo que todas están vinculadas por varios canales. Las empresas pequeñas les venden productos y servicios a las grandes y cuando las unas están mal les afectan también a las otras.

La dirección del programa está directamente relacionada con las metas y los objetivos. Debe apuntar a metas fiscales, externas, monetarias, del sector productivo y del ámbito social. Ejemplos pueden ser muchos: reducción del déficit fiscal del 7% de PIB el 2018 al 0% del PIB el 2021 con caídas graduales en los años intermedios; metas de deuda pública frente al PIB; saldos comerciales positivos del 1% del PIB de manera constante entre 2018 y 2021; recuperación de las reservas internacionales líquidas prestadas al gobierno en forma anual a razón de USD 1 000 millones hasta saldar la deuda vigente; reforma integral al IESS que recupere su sostenibilidad financiera y actuarial; reducción del costo de producción con reformas laborales, del costo del financiamiento, de las tarifas eléctricas y baja de determinados impuestos; etc. Deben explicitarse metas de crecimiento del PIB, de empleo, de pobreza, de nutrición, de vivienda, de indicadores de salud, etc. Esto daría el norte al que se dirige el gobierno. La forma de aplicación y la profundidad quiere decir si el programa será de tipo gradual o de shock. Es importante destacar que el estancamiento en que se encuentra la economía impediría un ajuste violento, debe ser gradual pero constante y técnicamente sustentado. La inserción internacional del país es algo necesario y urgente. La apertura económica y el tamaño de la economía ecuatoriana requieren buscar en el mercado externo las fuentes del progreso y el crecimiento. Para todo el programa el apoyo de los multilaterales es una pieza clave.