Priorizar…priorizar

El señor Guillermo Lasso pasará a la historia como el presidente que enfrentó exitosamente o el que fracasó en el combate a la pandemia.

El arte de la política, entre varios elementos claves, demanda identificar con precisión los escenarios dónde actuar. Para esto se requiere que los líderes dispongan de experiencia, olfato, sensibilidad, y una formación que les permita visualizar e interpretar la integralidad y complejidad de la realidad. Para esto el instrumento básico es la investigación social.

Si se aprende a entender el contexto, sus problemas, el siguiente paso es determinar los caminos para encontrar y ejecutar las soluciones.

Un buen diagnóstico de la realidad arrojará cien, mil problemas. Entonces el ejercicio es aprender a priorizar. Hay que identificar los 3 o 4 puntos neurálgicos, los puntos de acupuntura, sobre los cuáles actuar para que se desaten ondas positivas en todo el cuerpo social.

La verdad es que el proceso descrito suena fácil, pero en la práctica es muy complicado, más aún en un puesto de alta responsabilidad. Una maraña de intereses, prejuicios y compromisos impiden o boicotean mirar acertadamente el dinámico entorno.

Para que la gestión gubernamental del señor Lasso emprenda un camino certero tiene que tomar consciencia que la pandemia es el elemento más influyente desde el 2020 y lo seguirá siendo los próximos años.

En los 4 años venideros el virus será el gran telón de fondo, por lo que el gobierno tendrá que priorizar este factor sobre los demás. Así, todas las políticas tienen que ser orientadas al arrinconamiento de un virus que continuamente se adapta, muta y se torna más agresivo paralizando todo y generando más muerte.

La coyuntura histórica debe ser entendida como estado de guerra, de guerra contra la pandemia.

Entonces debemos tener políticas económicas de guerra, políticas sociales de guerra, política educativa de guerra y una política general que priorice la unidad nacional por la vida.

¿En educación qué implica una política de guerra? Frenar el desangre del sistema educativo, la enorme pérdida de matrícula; y la recuperación de los aprendizajes de esta generación de estudiantes que cada día, aprende menos o no aprende.

Tales políticas tienen que reconocer que alrededor del 60% de estudiantes, continuará con educación virtual en los próximos dos años, por lo que se debe priorizar el acceso universal a buen internet en todo el país, sobre todo en zonas rurales y la dotación de computadoras y teléfonos inteligentes para familias y docentes. También agua potable y saneamiento de escuelas urbano-marginales y rurales, y vacunas para todos los docentes.

Para el 40% restante de estudiantes, se realizará un progresivo retorno, creando condiciones favorables para ello. Otros puntos de la agenda educativa tienen que ser tratados, como las reformas a la LOEI, en un ambiente de diálogo.