León Roldós

Prevención y oportunidad

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Miércoles 08 de enero 2020

Y no es que siempre se da aquello de “en arca abierta, el justo peca”, porque son muchos los que nunca renuncian a sus principios, ni faltan a la ética o a la Ley.

En la gestión pública y en los negocios privados si hay circunstancias en que los que deciden y/o actúan, quizás por alcanzar resultados, abusan en decisiones y conductas que generan o incrementan riesgos, cuyos efectos pueden generar severos perjuicios, no siempre inmediatos, para empresas públicas y privadas, los intereses públicos y el conjunto de la economía. Y también hay los “ejecutivos” que actúan con mala fe y dolo, bajo diversas formas de fraude y engaño.

No es cierto que los de mayor capacidad económica siempre se han beneficiado - o se benefician – de ilícitos, ni es cierto que los que aparecen como poseedores de fortuna o como ejecutivos de éxito no cometen fraudes porque “ no necesitan hacerlo”. Acumular poder y riqueza a veces es insaciable.

Graves quiebras e ilícitos se han dado en el mundo –y el Ecuador no es una excepción- por falta de monitoreo y control por parte de autoridades y aun de los inversionistas, cuando los infractores no son los que han invertido, sino “los altos ejecutivos”.

El procesamiento por fraudes multimillonarios, en el Japón, de Carlos Ghosn, que fue el presidente ejecutivo de una alianza de tres poderosas empresas especializadas en la fabricación de autos, asociación estratégica franco-japonesa, que produce los vehículos de varias marcas, que suman la mayor productora en el mundo de vehículos livianos, quien se aprovecha que le conceden libertad bajo fianza, para su espectacular fuga el 29 de diciembre del 2019, al haber sido introducido dentro del cajón de contrabajo, retirándolo de su mansión como un instrumento de la orquesta que había dado un concierto gregoriano, por fin de año, hacia Líbano, evidencia que todo puede esperarse.
Por lo expresado es indispensable que las entidades de regulación y control actúen con previsión y en forma oportuna.

La Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros, bajo el gobierno de Víctor Anchundia, ha alcanzado reformas legales y está promoviendo agilidad, con tecnología, en lo societario y su control. No asfixiar, ni trabar es esencial, solucionar y corregir oportunamente es lo que se requiere.

Ruth Arregui, en la Superintendencia de Bancos, tiene una muy interesante propuesta estratégica que puede marcar época en el control bancario, pero requiere, para su mejor equipamiento y operación, que le transfieran los recursos captados por débito a las entidades controladas, que están siendo retenidos en la cuenta corriente única, como que fuesen fondos del gobierno.
Lamentos por no prevenir o por no haber actuado oportunamente, nada repara.

lroldos@elcomercio.org