La pregunta normativa sobre la inversión

Michelle Arévalo -Carpenter
Columnista invitada

Ecuador amanece aún emocionado después de una semana que convocó a cientos de inversionistas a considerar al país como un destino consolidado para su capital en la Cumbre Ecuador Open for Business.

Sin duda, es motivo de alegría saber que podemos atraer inversionistas que ven el enorme potencial. Entendemos que a mayor inversión, más empleo. Sin embargo, la sola generación de empleo ya no es el único fin del crecimiento de las empresas.

En los pasillos, en las redes sociales y cafés, emerge también la pregunta normativa: atraemos capital, pero ¿para qué? ¿Qué país estamos construyendo con este capital? ¿Uno más sostenible? ¿Equitativo?

Al menos dos paneles en la Cumbre– tal vez no los más resonados en el diálogo público — abordaron esta pregunta:

Uno exploró la importancia de generar inversión en alternativas al extractivismo que se apalanquen del mercado de mitigación de carbono, las tendencias de consumo consciente, la economía circular y regenerativa. La inversión de impacto crece a pasos agigantados en América Latina – la oportunidad está en construir los proyectos en Ecuador que pongan a este capital a trabajar. Atraer este tipo de inversión, el tipo de capital correcto, puede crear la narrativa del tipo de país que estamos construyendo.

Otro, en el que tuve la oportunidad de participar, abordó la oportunidad enorme en invertir en mujeres, pero al mismo tiempo resaltó las brechas enormes que existen: Según el Harvard Business Review, en 2020 los emprendimientos liderados por mujeres reciben apenas el 2.3% de capital de riesgo en EE.UU. Esto se explica por el ampliamente documentado sesgo inconsciente que dicta que un inversionista tiende a colocar capital en gente que se parece a él. Solo el 2% de los fondos de inversión tienen liderazgo femenino y una mujer inversionista tiene 3 veces mayor probabilidad de invertir en un proyecto liderado por otra mujer.

Todo esto, a pesar de que los retornos financieros de proyectos que tienen al menos una mujer en liderazgo son superiores: Según la Corporación Financiera Internacional, las emprendedoras tienen un retorno adicional de 3.5 puntos en la tasa compuesta de crecimiento anual. La Fundación Kauffman publicó que las empresas lideradas por mujeres tienen 35% mayor retorno que equipos ejecutivos sin mujeres. Y, en emprendimientos de tecnología se documenta que las mujeres logran un 12% más alto en facturación (BCG). Además, Illuminate publica que logran los mismos resultados con menos de 1/3 del capital. Claramente, la oportunidad está ahí, sólo hace falta un esfuerzo concentrado en ponerle el lente de género a cómo movemos capital a este punto ciego del mercado actual.

Celebramos los esfuerzos colectivos del sector público y privado en atraer capital nuevo al país. Celebramos más aún cuando nos hacemos la pregunta normativa sobre la inversión: siatraemos más dinero al Ecuador, ¿para qué servirá?