Marcelo Ortiz

Populismo, revolución

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Lunes 27 de agosto 2012
27 de August de 2012 00:03

Transcurría 1848 en Europa y apareció la primera ideología política que, difundida en muchos países, alcanzó una categoría deslumbrante porque ofrecía cambiar la base capitalista de las sociedades por otra que elimine la contradicción dialéctica de explotadores -dueños de los medios de producción- y proletarios -dueños de la fuerza de trabajo-. Recogida y asimilada esa ideología por Lenin logró el triunfo de su partido de masas que asumió el poder en un país feudal, esto es, que no tenía una base social proletaria. Al eliminar la propiedad privada de esos medios explotadores, continuó con la tierra, y absorbió el Estado el control total. Mató la iniciativa particular y toda opinión contraria no podía expresarse. Desde aquella “revolución rusa” exportada al mundo se simplificó su ubicación política, quienes seguían ese camino situaban sus pasos en la izquierda, mientras que los contrarios ocupaban el espacio del statu quo o la derecha, y los indecisos quedaban al centro. Era la forma simplista de ubicar las tesis doctrinarias.

Para cerrar esos caminos revolucionarios socialistas, apareció en Alemania el partido obrero nacional-socialista, que en siglas de consumo masivo se llamó Nazi y en la jefatura Adolfo Hitler. En Italia, en el ex Imperio Romano se formó otro similar basado en “los fascios” y Benito Mussolini erigido caudillo de ese partido llegó al poder en 1923. Los dos líderes infalibles o semidioses ensangrentaron Europa al enviar sus ejércitos a otros países. Hacia 1936 apoyaron al militar Francisco Franco para, a través de una guerra civil de 3 años, destruir la república democrática que terminó la monarquía en España y erigir una dictadura por más de 35 años. En 1945, muertos el ‘Führer’ y el ‘Duce’ se abrió el pluripartidismo esencia de la democracia, pero dichos populismos agonizantes llegaron a América .

En 1944, el Crnl. Perón asimiló esas doctrinas y tomó el poder en Argentina henchido de esa sabiduría, para ejercer un gobierno en base al control de la clase obrera sindicalizada. Su visión personal y absoluta en “el partido peronista”, ha gobernado en muchos períodos hasta el siglo XXI que ya lleva 10 años con el matrimonio Kirchner al estilo Perón-Evita.

En Ecuador, en 2007, esa doctrina populista llegó encubierta en Rafael Correa, figura , sin experiencia, que asumió el poder tras varias crisis del defectuoso ejercicio democrático. Las nuevas generaciones aparentemente sepultaban a la “envejecida partidocracia” para que de esas cenizas surjan novísimas organizaciones de “control ciudadano”, cuando en la base real no hay separación de poderes y el espacio político del pueblo está sometido a un caudillo gestado en seis años de destrucción democrática.