Alfredo Negrete

!Cuidado!, la segunda es la final

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Jueves 03 de septiembre 2020

La experiencia permite, grosso modo, considerar tres tipos de acuerdos: el puntual sobre materias específicas en una coyuntura; el prolongado en un tiempo apreciable para la ejecución de políticas comunes y la concertación que incluye aspectos estructurales de la conducción gubernamental o estatal.

En el Ecuador de los últimos tiempos predominó el primer tipo. El más notorio fue el alcanzado por diferentes bancadas parlamentarias para defenestrar al presidente Abdalá Bucaram, desconocer a la vicepresidente Rosalía Arteaga y encargar el primer mandato de la república al presidente del parlamento Fabián Alarcón, antes de una ratificación plebiscitaria. El segundo, por su contenido, fue el parlamentario entre la Izquierda Democrática y la Democracia Popular que aseguró la estabilidad política de los dos primeros años del gobierno de Rodrigo Borja y ahuyentó el peligro de la desestabilización También existieron dos situaciones con características de una Concertación. La “gloriosa”del 28 de mayo de 1944 y el Plan Retorno a la democracia de 1978.

En el Ecuador en tiempos recientes existieron dos notorias rivalidades personales, cruces de egos y ausencia de diferencias respecto a objetivos comunes. No los separaron temáticas religiosas, étnicas, ideológicas o políticas, pero han vivido en una confrontación permanente: Jaime Nebot y Guillermo Lasso. Sin radicales diferencias han sido los más parecidas a esos juegos conocidos como “muñecos porfiados”…

Sin embargo, en las proximidades del 2021 se supera el pasado y se abren las puertas al diálogo. Se sacrifica a la candidata Cristina Reyes, a los preseleccionados y se desconoce cómo se digiere este coctel de bicarbonato con hiel.

Probablemente fue el miedo electoral que les produce la emergencia de algunas figuras que tienen algunas características del populismo y una novedosa presencia en una realidad nacional indescifrable. Además, desconocen los integrantes del dueto político de la derecha que hay una segunda vuelta y que en la dispersión nacional es muy difícil superar la vara para entrar directo a Carondelet. También no caen en cuenta que eran dos las principales figuras electorales y ahora queda solo una (CREO), y para colmo la menor (PSC), no tiene candidato; es decir el “ballotage “ será entre el triunfante candidato de la alianza y otro que disputará a sangre y fuego llegar a ser el segundo.

Hoy la pareja costeña. examina sus planteamientos en materia de economía, de equilibrio social, relaciones exteriores y no encuentran mayores diferencias. Ambos son liberales económicos, nunca han militado en la izquierda y con dificultades han rozado el centro. Serían un gran aporte a la democracia, aunque es difícil por sus antecedentes, mucho más con el franquismo rampante como se descubrió en el debate por el Código de Salud. Para el bien del país ojalá lleguen al centro con la sagacidad y equilibro de Sebastián Piñera o la de los primeros meses de Alberto Fernández. Por supuesto, los impacta Bolsonaro.