Martín Dassum

¿Y el largo plazo?

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Jueves 20 de febrero 2020

Desde su nacimiento el Ecuador ha gestionado su política económica para resolver la inmediatez.

Hace poco termine de leer un libro de Arturo Pérez Reverte, periodista y escritor español, en el que retrata el comportamiento de la sociedad española de los siglos 13 hasta el 20 y reflexiona sobre lo que pudo haber hecho diferente para construir una gran nación que hasta la fecha no lo es. Durante varios siglos España estuvo capturada por la Iglesia y la Monarquía, dos anclas significativas para cualquier país, estas dos instituciones convivían de la mano, ya que todos los reyes eran católicos y la población era de misma diaria. España quedo atrasada en la región, luego de haber sido la colonia más importante del mundo a partir del descubrimiento de América. Se demoró en adoptar los preceptos revolucionarios de finales del Siglo XVIII, la industrialización que sus vecinos iniciaron en el S XIX y la apertura liberal a aprender, leer lo que se desee y poder discernir.

La monarquía optó por generar una burocracia de colegas y allegados, engordando el Estado, corrompiendo el ejercicio de la política y ayudando siempre a un grupo particular de la sociedad, eso sí, aprovechándose del pueblo, pobre y adormecido por los dogmas, para obtener votos y perennizar el modelo.

Parece que hemos heredado este mal e ineptitud para gobernar, el Ecuador debe cambiar, debe emprender un nuevo rumbo que fije un futuro diferente, que determine la forma de vivir para nuestros jóvenes que tienen por si mismos unos objetivos, que no están recogidos ni en la forma de gobernar de hoy, ni en varias de las leyes de la república y peor en el código del trabajo de 1937.

¿Qué les espera a estas generaciones?, si la respuesta es: rogar a que los precios de las materias primas suban, ojalá encontremos más petróleo y confiemos que la minería es nuestra salvación, es claro que el futuro de estos jóvenes esta sepultado.

Los organismos de planificación económica y los gobiernos han hecho muy poco por atender el largo plazo. En el Ecuador debe existir un organismo que se preocupe de esto, que trace políticas y las ejecute con un presupuesto asignado, que sus encargados vayan más allá del gobierno de turno y que la designación de estos sea con base en la experiencia, capacidad e integridad. Que su función sea elaborar y ejecutar una estrategia a 50 años y asegurase que ocurra.

Construyamos un seguro de gestión que nos permita vivir con desarrollo , con un plan económico y social diferente, que no incluya subsidios y prebendas permanentes para los que no las necesitan. Un nuevo camino, donde la agroindustria esté en los mercados internacionales, la ciencia y tecnología provoquen un alto % del PIB, la salud y la educación sean de calidad y se priorice la inversión correcta y eficiente en lo económico y social.