Enrique Echeverría

¿Crear plazas de trabajo?

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Lunes 20 de mayo 2019

El trabajador ya se fue. Por costumbre, demandó. El Juez competente sentenció al empleador a pagar una indemnización, aunque sea por cantidades mensuales. Comenzó el pago de esas cuotas. ¿Qué sucede?

Para entregar cada cuota mensual, el empleador o un encargado deben acudir al Complejo Judicial donde se tramitó el pleito. En el cuarto piso le proveen comprobantes para que vaya a Ban Ecuador y haga el depósito de la cuota, preferible en dinero efectivo; pues si lo hace con cheque el trámite es más prolongado. Una vez con los comprobantes de depósito bancario, el empleador debe acudir al abogado para que redacte y le entregue un escrito con cinco copias, en el cual informa al juez que se ha cumplido la obligación mensual de pago. El juez avisa (corre traslado) al ex empleado para que exprese conformidad o no con lo actuado por su ex patrono.

Y todo esto con el trabajador que ya se fue, que ya demandó, a quien la Autoridad competente le atendió. Pero es interesante advertir que en la boleta para el depósito del dinero en el banco, se usan dos adjetivos: “Agraviado”(el trabajador); y “Sindicado” (el empleador). Estos son términos penales. ¿Acaso se supone que el empleador es delincuente y el trabajador su víctima? Cabe tener en cuenta que este trámite ocupa por lo menos tres días laborables cada mes.

La relación entre empleadores y trabajadores, según la ley muestra una vez más la existencia de la telaraña legal, amplia y creciente, donde la mosca es el que crea y da el trabajo.

Las “autoridades competentes” deben interesarse en leer el artículo del Econ. Vicente Albornoz Guarderas (EL COMERCIO, marzo 31 de 2019), titulado “El país de las mil y mil trabas”, en el cual afirma:“Y, por ahora, el Ministerio del Trabajo se lleva el premio Gabriel García Kafka a la creación de trámites macondianos que no generan ningún beneficio visible, ni a trabajadores ni a empleadores y que solo producen miles de documentos escaneados que rara vez son revisados por autoridad alguna”. Entre ellos, un Registro de los empleados; Reporte al Ministerio con los nombres de los responsables de la seguridad de los empleados en el trabajo; un Plan de Capacitación en materia psicosocial. Además, un Reglamento Interno si hay más de 10 empleados. Un reporte de indicadores de un Plan de Prevención de Uso y Consumo de Drogas, etc, etc. Y concluye: …“Y a este país le falta la conciencia de producir y de no hacer la vida imposible para esos escasos héroes de la formalidad y mártires de la legalidad”.

Mientras tanto, voces de políticos y politiqueros resuenan exigiendo que la “autoridad competente” cree más y más plazas de trabajo digno. ¿En esas condiciones, se puede esperar inversión nacional y extranjera? ¡Hay que limpiar la tramitología de la telaraña; o continuaremos en el atraso!