Vicente Albornoz Guarderas

Esos perversos inversionistas

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Domingo 22 de julio 2012
22 de July de 2012 00:01

Imagínese que usted es el gerente de una gran empresa multinacional y está buscando una oportunidad de ampliar sus ventas en América Latina. A primera vista, el Ecuador suena como un buen sitio para esa labor, pero lo más probable es que un análisis más profundo le lleve a invertir en otro país (y a crear empleos y riqueza allá y no acá).

A primera vista, el Ecuador podría ser un excelente destino para las inversiones extranjeras. Estamos situados en la mitad de América del Sur, el país tiene carreteras que conectan las principales ciudades entre sí, nuestros puertos marítimos tienen facilidad para conectarse con la costa oeste de los Estados Unidos, con el Asia y con Oceanía. El país tiene un problema de criminalidad, pero en términos relativos parecería que estamos mejor que buena parte de América Central.

Vivir en Quito implica soportar menos tráfico que en Bogotá o Lima, el clima puede ser muy agradable y los costos de vida para un alto ejecutivo son menores aquí que en otras capitales del subcontinente.

Los ecuatorianos que han migrado a los Estados Unidos y a Europa se han ganado la fama de ser trabajadores honestos y responsables. Por lo tanto, la "fuerza de trabajo" no parecería un problema.

Para completar las cosas, el Ecuador tiene petróleo, un potencial minero importante e inexplotado, zonas de extraordinario atractivo turístico y un clima relativamente estable durante el año (y se puede hacer turismo de enero a diciembre).

Pero el hecho es que esos malvados inversionistas no vienen el país. A primera vista suena a una conspiración capitalista en contra de un país que lucha por ser soberano. ¿Será?

Cualquier inversionista debe analizar, además de las ventajas inherentes del país, el ambiente político y lo que se llama el "riesgo regulatorio". Y ahí flaqueamos.

El Ecuador tiene un tratado de libre comercio con los países andinos, lo cual es un punto a favor de nuestro país porque produciendo aquí se puede llegar a esos países. Pero Colombia y Perú tienen, además, TLC con los Estados Unidos, Europa, China, Japón o Corea. Eso significa que quien produzca en nuestros países vecinos tendrá más mercados abiertos que quienes lo hagan en el Ecuador.

Y Colombia, Perú, Chile, Brasil, Panamá, Costa Rica y Uruguay no han hecho 9 reformas tributarias en los últimos 5 años, no han prohibido la contratación por horas, no han cambiado su Constitución, no han incautado empresas privadas, no tienen un impuesto a la salida de divisas y ninguno de esos países está tratando de vender un banco estatal al Irán.

Por eso, un país pequeño como Costa Rica, que no tiene petróleo, ni minas, ni Islas Galápagos, y cuyo PIB es dos tercios del nuestro, recibió el año pasado cuatro veces más inversión extranjera que nosotros.