Tedros Adhanom


Actuar ante la desigualdad

Debe haber inclusión, compromiso y acción para garantizar un acceso y unos servicios equitativos para las personas con discapacidad. Ya antes de la pandemia, las personas con discapacidades se encontraban con una serie de barreras en su vida diaria y a la hora de acceder a los servicios sociales. Entre ellas, las barreras físicas que impiden el acceso a las instalaciones públicas y sociales y a las intervenciones específicas, las barreras informativas que dificultan los conocimientos económicos y sanitarios e impiden el acceso a la información, y las barreras actitudinales que dan lugar a la discriminación. 


Como resultado, las personas con discapacidad tienen tres veces más probabilidades de que se les niegue la asistencia sanitaria, cuatro veces más de recibir un trato inadecuado en el sistema sanitario y dos veces más de sufrir gastos sanitarios catastróficos. 


El 80% de las personas con discapacidad vive en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a los servicios sociales y económicos básicos les puede ser especialmente limitado. Esto es inaceptable. En un mundo que se prepara para la era pospandémica, todos debemos reconocer que lograr la salud y el bienestar para todos solo será posible mediante la inclusión de la discapacidad en las prioridades del sector sanitario.  


El reconocimiento de la importancia de la inclusión de la discapacidad es solo el primer paso. El segundo es el compromiso de construir un sector sanitario que incluya la discapacidad y que facilite el acceso universal de las personas con discapacidad. 


El tercer paso, y el más importante, es pasar a la acción. Todas las partes interesadas, incluidos los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones multilaterales, el sector privado y otros socios, deben colaborar en la adopción de un enfoque inclusivo de la discapacidad. Debemos diseñar programas equitativos, incluidos los servicios sanitarios, para garantizar que las personas con discapacidad alcancen el nivel de salud más alto posible, tal como exigió la Asamblea Mundial de la Salud en 2021.