Mauricio Pozo Crespo

La paja en ojo ajeno

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Sábado 15 de junio 2019

Una manifestación de madurez es aprender a reconocer errores, aceptar sugerencias y estar abierto a rectificar. Esta flexibilidad no quiere decir que no se defiendan principios y conceptos, más aún valores. Esto puede en ocasiones ser válido para la sociedad en general.

En Ecuador, una de las recurrentes manifestaciones es la falta de reconocimiento de errores y equivocaciones y la búsqueda de responsables fuera de nuestro ámbito. Es bastante más cómodo y fácil trasladar los malos resultados de una gestión de gobierno a todo el resto menos al propio gobierno. Es correcto reconocer que pueden estar presentes factores ajenos a la voluntad de una determinada administración y que pueden afectar la conclusión de una cierta meta, pero esto normalmente es menos recurrente y común que las secuelas de las propias acciones.

Decir que la pobreza, la desigualdad, el desempleo y el subdesarrollo es la consecuencia del capitalismo salvaje, de los Estados Unidos, de la escuela neoliberal o del Fondo Monetario Internacional es casi como asignarle culpa a los caramelos y a los chocolates de tener la glucosa elevada. La principal razón por la cual el Ecuador tiene elevados índices de desempleo y subempleo y la pobreza es aún mayor al 22% de la población es por errores nuestros y de nadie más. Han sido nuestros propios gobiernos y muchas veces un sector privado indolente y preocupado solo de su bolsillo, lo que ha degenerado en un país todavía en vías de desarrollo. No nos ha faltado nada de nuestra tierra, pues hemos contamos con lo que la gran mayoría de naciones no tiene: potencial agrícola, agua en abundancia, mar y ríos ricos en productos de consumo y de exportación, recursos naturales a doquier, diversidad y riqueza en naturaleza, flora y fauna, situación geográfica envidiable, reservas mineras y petroleras abundantes, etc.

¿Será tal vez que esa realidad de haber nacido en una cuna con tanta abundancia ha dado pie para manifestaciones donde le pedimos todo al Estado y no estamos dispuestos a ofrecerle lo que nos corresponde como ciudadanos responsables? Deporte nacional ha sido buscar responsables en todo el entorno menos en el nuestro. El tamaño del Estado excesivo, los pronunciados déficit fiscales, la inadecuada cara y onerosa estructura de la deuda pública, la pobre presencia de inversión extranjera, el alto riesgo país, la debilidad de las reservas internacionales, el alto costo de producción interna, la presencia de marcos legales obsoletos como la ley laboral, entre muchos otros problemas, son el resultados de nuestros propios errores, exacerbados éstos en especial en la última década.

Por lo tanto, no es el programa con el FMI o el modelo keynesiano o neoliberal lo que ha producido los problemas que hoy tenemos, es la mala política económica que, con o sin FMI, hoy nos toca revertir.