Miguel Rivadeneira

Optimismo hasta en la adversidad

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Lunes 02 de enero 2012
2 de January de 2012 00:01

Si el 2011 fue un año complejo y difícil, el 2012 hay que enfrentarlo con fe y optimismo, a partir de un hecho fundamental: si primero no hay un cambio personal, no habrá un cambio institucional. La principal tarea está en nosotros. Primero reconocer nuestros errores y enmendarlos y exigir que el resto cambie. Si uno cambiaría solo el 1 % cada día al final del año seríamos 365 % mejores.

Una de las deficiencias de nuestra sociedad es mirar con indiferencia y esperar que el otro (especialmente el político y la autoridad) dé solucionando todos los problemas cuando eso no va a ocurrir. Hay que sacudirse y dejar el miedo, la modorra y la comodidad y pasar a ser actores proactivos y propositivos y tomar conciencia de la realidad. Estar conscientes que si no cambia el sistema educativo, el país no va a salir. Simplemente se seguirá viviendo del discurso, el engaño, la propaganda, la dádiva y el subsidio, en lugar de prepararse para el mundo del trabajo y del conocimiento y avanzar en una época tan dinámica de las redes sociales.

Existen ejemplos de pequeños países que hace 3 décadas fueron iguales o peores que Haití y ahora están en el primer mundo, entre los 10 mejores del planeta en indicadores de transparencia y combate a la corrupción, desarrollo humano, competitividad. Singapur y Finlandia son ejemplos.

Como tarea prioritaria dedicaron todos sus esfuerzos a la educación y el conocimiento y allí están los resultados. Todo el sistema educativo es de primera y por ello exportan conocimiento. Singapur no tiene recursos naturales e importa casi todo, pero se puso en la vanguardia del talento humano. Basta conocer su realidad. El mal de muchos países, entre ellos Ecuador, ha sido la maldición de la abundancia de recursos naturales, que vivimos de lo que sale de la tierra, y ni siquiera hemos tenido la capacidad de desarrollar e industrializar productos. El petróleo nos ha dado ingentes recursos, pero nos ha distorsionado la vida. No hemos podido desarrollar otros sectores y contar con un sistema educativo de calidad. Es indudable que se han hecho esfuerzos e inversiones, pero el problema no es solo de recursos sino de resultados. Casi a los cinco años de administración presentar recién los estándares de aprendizaje es una vergüenza.

Ojalá este 2012 sea de rectificaciones de todos; de ponerle fin al odio, los insultos y mal trato; de responsabilidad en el ejercicio profesional; que el proceso de cambios sea para rescatar la institucionalidad y no para desbaratar aún más la nación. Que termine la sinrazón y la imposición de todo, en medio de temores. Eso no es democracia. Que el proceso de transición en la Función Judicial no sirva para usar contra los que discrepan con el poder, igual que lo hicieron antes gobernantes y élites políticas, económicas y mediáticas.