Vicente Albornoz Guarderas

Reformas por el virus

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Domingo 08 de marzo 2020

Es el momento de actuar. La economía está estancada (aunque lejos de un colapso), pero el pesimismo invade a los inversionistas. Los precios de algunas exportaciones importantes caen, el riesgo país sube y eso produce una evidente preocupación. En lugar de deprimirnos, eso debería llevarnos a atacar las causas de lo que nos desvela.

Lo bueno es que, con el precio del petróleo bajo y los inconvenientes causados por el coronavirus, hoy hay conciencia de lo compleja que es la situación y, si esto se explica bien, puede haber más tolerancia a reformas complejas. En otras palabras, es el momento de hacer los ajustes que están pendientes y con eso hasta se puede matar dos pájaros de un tiro: mejorar las perspectivas económicas del país y tranquilizar a los mercados internacionales.

El gran desequilibrio de la economía es tener un gobierno desfinanciado. Son tres las causas de ese déficit: demasiados gastos (herencia del gobierno anterior), muy pocos ingresos tributarios (reflejo de la disfuncionalidad política del país) y unos astronómicos subsidios a los combustibles, en parte, por las torpezas cometidas en octubre por el gobierno y los manifestantes.

Todo se agrava con la caída del precio del petróleo pues con el coronavirus y la caída de la actividad en China, la demanda de crudo ha bajado y afecta a su precio. Así, el gobierno está todavía más mal financiado y eso explica el aumento del riesgo país. Recordemos que el “riesgo país” es un reflejo de la percepción de los inversionistas internacionales sobre cuán probable es que el Estado deje de pagar sus deudas.

Un gobierno con tanto déficit no es sostenible y sólo tiene dos opciones: reformarse o colapsar. Reformarse significa bajar sus gastos, subir sus ingresos, reducir sus subsidios o una mezcla de las tres cosas. Mientras tanto, no hacer nada es condenarse a que en algún momento se acaben los recursos y no haya cómo pagar las cuentas.

En el Ecuador, todos nos preocupamos cuando cae el precio del petróleo. La experiencia nos dice que eso suele estar acompañado de problemas. Por eso, a estas alturas, con un precio del crudo referencial WTI acercándose a los USD 40 por barril, cualquier ecuatoriano sabe que “hay problemas”.

Tener conciencia de los problemas es la base para proponer soluciones que en este caso pasan por un plan de austeridad fiscal en serio y un aumento de impuestos y una reducción importante de subsidios. Por cierto, el uso repetitivo de la conjunción “y” es intencional, para resaltar la necesidad de todas esas reformas tan urgentes.

Desgraciadamente, la ventana para hacerlas se va a cerrar pronto. Es el momento de actuar y de hacerlo públicamente, dando las señales correctas.