Rodrigo Fierro

Mariateguistas en la Conaie

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Jueves 19 de marzo 2020

Infiltrados o no, me sorprendió que en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), existiera un grupo autocalificado de ‘mariateguistas’. Juan Carlos Mariátegui nació y murió en Lima (1895-1930). Sus “7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana”, concitó la atención de los indigenistas de la región andina. La revista “Amauta” que fundó era leída como agua para la sed por quienes se resistían a los dogmas marxistas-leninistas, esas ‘verdades científicas’ que no admitían dudas y a toda una estructura ideológica se la veía ajena y alejada del proceso histórico que se había dado en lo que fue el Imperio de los Incas. Aquel proceso requería de una interpretación que no fuera, desde luego, la de los historiadores tradicionales. Los ensayos de Mariátegui fueron tanto más impactantes si se considera que en Italia se había afiliado al Partido Comunista.

En el Primer Curso Nacional Italiano de Medicina Nuclear hice amistad con uno de los participantes, Carlo Dolcini, comunista como millones de italianos. Conversábamos de todo. Como quien me enviaba un mensaje, Carlo me obsequió el famoso texto de Antonio Gramsci: “El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce”, obra prohibida por los ideólogos de Moscú. Años más tarde, ya en Quito, llegaron a mis manos los escritos de Mariátegui; era indudable la influencia de Gramsci en el pensamiento del peruano.

Ante el extraordinario desarrollo de la economía prehispánica, y lo que vino después con la conquista, Mariátegui es terminante: “Los conquistadores españoles destruyeron, sin saber reemplazarla, esa formidable maquinaria de producción. La sociedad indígena, la economía incaica, se descompusieron y anonadaron completamente al golpe de la conquista”, “Solo los jesuitas mostraron en el Perú, como en otras tierras de América, aptitud de creación económica. Los latifundios que tenían prosperaron. Quien recuerde el vasto experimento de los jesuitas en el Paraguay, donde tan hábilmente aprovecharon la tendencia natural de los indígenas al comunismo, no puede sorprenderse absolutamente de que esta congregación () fuese capaz de crear en suelo peruano los centros de trabajo y producción que los nobles, doctores y clérigos, entregados en Lima a una vida muelle y sensual, no se ocuparan nunca de formar”.

Las interpretaciones de Mariátegui sobre la realidad peruana han tenido continuadores en toda la región andina, tal el caso de nuestras investigaciones que llevan el epígrafe de “Historia y Biopatología Andina”. Esa historia de violencia, crueldad y estupidez extremas, y de su impacto en la situación de salud-enfermedad de las comunidades campesinas serranas. ¿Los mariateguistas de la Conaie se habrán puesto a pensar que políticamente el ensayista peruano es hoy tan solo un referente?