Gonzalo Ruiz Álvarez

‘Fake news’: la pandemia

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Viernes 13 de marzo 2020

Asolados por la saturación de noticias sobre el coronavirus y su expansión planetaria no debemos perder d e vista sus otros efectos.

El primero de ellos es que lo sucedido en Wuhan hizo valorar al mundo lo importante de una información oportuna, veraz y clara. Por cierto hay que calibrar con exactitud y nitidez lo que supone una comunidad bien informada, sin alarmas, pero con alertas y medidas preventivas.

Es importante que la gente sepa qué es un virus, que lo identifique y lo diferencie con bacterias y otro tipo de seres vivos, que conozca de las mutaciones genéticas.

No debemos soslayar las cifras de lo que las pandemias históricas han causado. Sus impactos en los primeros centros poblados y las decisiones que en su tiempo han adoptado quienes ejercen el poder político y los duros pero importantes números de las víctimas mortales y afectados.

Al respecto cabe ver el artículo de Diego Ortiz en Ideas de EL COMERCIO del domingo titulado ‘Tres pandemias que transformaron a europeos y asiáticos’.

Algunos datos que ilustran la huella de las pandemias acompañan la nota de Mariela Rosero sobre la declaratoria de pandemia a cargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicada ayer (página 2 de este Diario).

La viruela causó más de 300 millones de víctimas entre 1948 y 1987. El sarampión, más de 200 millones en 1980; la gripe española se llevó 100 millones a la otra vida entre 1918 y 1919; la peste negra, más antigua, arrasó con 75 millones de vidas humanas entre los años 347 y 1353; el VIH, 25 millones de muertes; La plaga de Justiniano en el Imperio Romano (entre los años 541 y 543) otros 25 millones; la Tifus, en 1914,
4 millones; el cólera, toda una pandemia que vale la pena estudiar, 3 millones en el siglo XIX y la gripe de Hong King 1 millón de muertos en 1957. Las diversas afecciones pulmonares recientes como el SARS, el H1N1, el ébola, el MERS dejaron su estela de miles de muertes. Más de 4 000, por ahora deja el covid-19.

Es verdad, cada año mueren muchas más personas por accidentes de tránsito, violencia contra la mujer (la OMS las considera pandemias) y enfermedades como la influenza, el cáncer, -¡el consumo del tabaco, cómo mata!- y la desnutrición infantil que merecerá atención prioritaria.

Lo peor de esta pandemia -que significa la globalización y expansión planetaria del virus- es el efecto económico, que será responsable de más pobreza, desnutrición y magra atención sanitaria.

Aunque todavía hay personas que piensan que todo es un invento o una exageración de la prensa quién sabe con qué fines protervos. También hay millones de ingenuos que se quedan con la primera versión antojadiza de las redes sociales, los inventos de las ‘fake news’, sin contrastar con los medios serios, ellas son víctimas del cáncer de los trolls y el virus de los políticos que perdieron su corona y ven en este virus su oportunidad para sembrar caos y pánico.