Fernando Tinajero

Invitación a viajar

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Jueves 25 de abril 2019

¿Qué haría usted si al visitar un famoso museo se sintiera atraído por el retrato de un enano, y advirtiera de repente que el enano le está mirando y, molesto por su falta de respuesta, se desprendiera del cuadro y se acercara, pidiéndole cortesanamente que le hiciera el honor de aceptarle como guía en el palacio real? ¿Y si usted, sin darse cuenta, lo siguiera y se introdujera en el cuadro, para encontrarse de pronto en la mismísima corte del rey don Felipe IV de España, aquel de quien Quevedo dijo que era como los hoyos: más grande mientras más tierra le quitaban?

Usted, amable lector, no tardará en pensar que estoy deschavetado, porque de otro modo no se explicaría que haya comenzado esta nota con preguntas tan fuera de lugar, tan ajenas al ajetreo en que se encuentra nuestra propia ínsula, escarbando entre las noticias de la semana la que haya sido más escandalosa. Pero no: solo he querido trasladar la experiencia que un tal Jacobo Carvajal y Monteagudo ha vivido en las páginas de un libro delicioso. Las que narran esa experiencia van precedidas del título “La gran farsa del mundo”, y se encuentran en El Tigre y otros relatos (Madrid, 2018), de Juan Valdano.

De él he dicho ya en otras ocasiones que es uno de los mayores ensayistas del Ecuador actual; pero debo agregar que es también autor de excelente prosa narrativa, como demostró hace unos años con la novela Mientras llega el día y con varias colecciones de cuentos. Es, por lo tanto, un autor que ha frecuentado las dos formas mayores del discurso moderno: la reflexión y el relato, y lo ha hecho en ambos casos con una solvencia inobjetable, desplegando un caudal de saber, de pensamiento e imaginación solo comparables con lo mejor de América Latina.

En El Tigre y otros relatos, Valdano ha sabido conducir a sus lectores en un viaje a través de muchos siglos de historia, desde el neolítico hasta un futuro no tan lejano: el año 2033. Ha incidido varias veces en ignotos mundos que rodearon la época hispánica de nuestra propia historia y ha explorado los ambientes frailunos y artísticos, para desembocar en una verdadera obra maestra, la que cierra brillantemente el libro. De factura borgeana por su asombrosa concepción, esta última pieza es minuciosamente desarrollada en torno al proceso de una mente perturbada que ejecuta con racionalidad tan fría como fantasiosa lo que considera una misión providencial. Esta pieza es, además, una sutil reflexión sobre el futuro que está a las puertas: un futuro de dramáticos conflictos climáticos, producidos como consecuencia de la obcecación humana, y de una aberrante concentración absoluta del poder económico.

Libro que proporciona incomparable solaz, ofrece entre los pliegues de originales narraciones un denso pensamiento suministrado como en gotas, como esta que parecería dedicada a los poderosos: “no hay poder sin sufrimiento ni autoridad sin culpa”.