Enrique Echeverría

¿Fin de lo gratuito?

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Lunes 09 de marzo 2020

Asunto delicado y humanitario. La mala situación económica del Seguro Social ya no es novedad. En uno de los rubros –la salud- se conoce que para cubrir ese servicio a los afiliados en el 2020, “faltan 300 millones”.

Una de las razones para semejante déficit es la ampliación: en el año 2.010, ordenaron: que la atención de salud se dé a los hijos del afiliado de entre 6 a 18 años de edad, de manera gratuita. Algo deberían pagar a cambio.

Atender a 4.8 millones de menores, costó 283 millones de dólares.

Ante tal desbarajuste, los actuales dirigentes buscarían solución, atendiendo una “recomendación” de auditoría: el dinero para la atención gratuita debe salir de un aumento a la aportación de los afiliados que sí pagan.

El Dr. Leonardo Oviedo Gallegos ha enviado una carta al Ministerio de Salud Pública, hace más de dos años, recordándole que el servicio gratuito provocó dificultades en la economía de España. “Se daba sin costo todo, a todos los que acudían a los centros de salud; incluso acudían personas de otros países. Hoy es diferente: ya no es gratis todo”, agrega. En Bélgica, Alemania y otros países cobran un porcentaje de los ingresos. En Alemania suspendieron la entrega gratuita de medicina, por el abuso de los pacientes”, añadió.

Pero hay un sector que nos recuerda el Dr. Milton Jijón Arguello, en carta a la Dirección de EL COMERCIO (1 de marzo del 2020). Este profesional revela que hay pacientes que sufren de enfermedades catastróficas, como los síndromes de Larón, Fraser, Treacher-collis, Rubinstein-taybi, Exostosis Múltiple, Osteogenesis Imperfecta, Usher.

“Varias demandas judiciales enfrentan el Ministerio de Salud y el IESS: sus demandantes son los pacientes y familias afectados por Enfermedades Raras”, informa.

Terrible dilema: si estos pacientes son hijos de afiliados, ¿no se los debe atender? Las medicinas requeridas son las más costosas, sus familiares no las pueden pagar. ¿Dejamos que se mueran? No, cien veces no.

Ese es un deber ineludible que corresponde al Estado, pues el IESS ya no puede más.

En estos días menudean las opiniones y el Directorio del IESS, al parecer, no se arriesgará a elevar el aporte del afiliado pero, seguramente, esperan la reunión de unas entidades que conocerían de esta aspiración y recomendarían su atención favorable a la elevación del aporte. ¿Lavado de manos?; o ¿lavado de conciencias?

Los hospitales públicos están en imposibilidad de esa atención, pues no tienen ni para otras enfermedades menos costosas. Allí son atendidos preferentemente los migrantes.

Si el IESS de los civiles está en peligro, el de los militares (ISSFA), igual. El ex Ministro de Defensa Ricardo Patiño, propició un descalabro económico en esa Entidad. Un informe publica Vistazo en su último número.