Dizque…

Bajo el temor que afecta a la gente sobre la posibilidad de enfermar (morir) por el coronavirus, un suceso muy cercano lo ilustra. Un vecino dio a conocer que apenas a 50 metros de la casa ha funcionado un ancianato y “dizque ha muerto” un ocupante. Otra vecina, aclaró que no es un muerto sino “dizque son dos.” A continuación, el comentario: las compras menores las hacían en una tienda cercana y, quizá, el contagio debe haberse instalado en ese local. El adverbio dizque tiene conexión con el rumor, voz que recorre entre el público. Tiene características como el chisme, un comentario que busca indisponer a una persona contra otra; y, en mayor gravedad, la mentira, expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. Una mentira que se pone a circular en las redes sociales, llega a conocimiento de miles de personas. La mayoría no tiene tiempo para verificarla y, más bien, la multiplica a base del rumor.

Se está utilizando mucho la mentira en la contienda política, poniéndola en circulación con mentiras preparadas. Los interesados inundan las redes sociales con tuits; y varios seguidores cooperan utilizando el mismo medio, con material falso para desprestigiar al adversario.

No hay ser humano perfecto: todos tenemos algún defecto que puede afectar a los demás. La mentira es uno de esos defectos, pero tiene dos clases. Cuando alguien llama al teléfono y a la persona que trae el audífono le instruye: “dile que no estoy”, comete una mentira que brota en ese momento y que no causa daño. A lo más, se olvida y se contradice. Hasta la ciencia la califica con la frase: Más pronto cae el mentiroso que el ladrón.

Hay una segunda clase que es la mentira preparada, sobre todo cuando la persona necesita hacer algo malo o cometer una infracción a la ley, con el objeto de no contradecirse en ningún momento.

La mentira dañina entra en el capítulo de las personalidades psicopáticas. Ubicada en la categoría de personalidad paranoide, atendiendo las enseñanzas del Profesor de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona Doctor Emilio Mira y López, en la personalidad paranoide hay una marcada tendencia al egocentrismo, exteriorizado por ideas de grandeza, de persecución o de perjuicio. Son seres cuya autoevaluación determina la hipertrofia del “yo” por manera que su conducta está desprovista de altruismo. Son tipos susceptibles, desconfiados, testarudos. El paranoide se cree infalible en sus juicios; rinde culto a la verdad y a la justicia; y muchas veces realiza lo contrario. La predisposición a tener ideas de grandeza es notoria.

El paranoide utiliza, con frecuencia, la mentira dañina. En la actividad política se la denomina ahora “Fake News”, es decir noticias falsas. Este fenómeno corrupto crece no solo en el Ecuador, sino en todo el mundo.