Enfoque internacional

Ola hemisférica

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Sábado 22 de octubre 2011
22 de October de 2011 00:01

El panorama de la libertad de expresión en América Latina sigue sombrío y preocupante. Es la conclusión principal de la reciente asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrada en Lima. Una amplia gama de amenazas que van desde brutales asesinatos en México hasta el bloqueo de la distribución de periódicos en Argentina se cierne hoy sobre la región.

Lo más grave es que la combinación de tenazas contra el trabajo periodístico independiente no es exclusiva de un país.

Como si una epidemia de autoritarismo los hubiera contagiado, distintos gobiernos han venido desplegando sistemáticos intentos por silenciar la información libre. Al mismo tiempo, estructuras del crimen organizado y narcotraficantes siguen recurriendo a la violencia física para silenciar a los periodistas. En el último semestre, 21 comunicadores han sido asesinados en el hemisferio occidental. México y Honduras lideran la lista.

Si las balas son el instrumento de los narcotraficantes y corruptos en sus intentos intimidatorios, en el caso de gobiernos y jueces, las leyes y los fallos cumplen tal papel. Varios mandatarios llevan años atacando a los medios de la oposición y diseñando normas para restringir su independencia económica y regular su funcionamiento.

En Ecuador, por ejemplo, el presidente, Rafael Correa, está involucrado en una demanda fallada a su favor por USD40 millones contra el diario El Universo, que incluye tres años de prisión contra dos directivos y un columnista. Sentencias que involucran altas sumas -como la multa impuesta ayer al canal Globovisión de Venezuela, de más de USD dos millones- no solo atentan contra la salud financiera de la prensa, sino que producen un clima de autocensura.

Colombia no es ajena a dicha tendencia. Un juzgado de Fusagasugá condenó a un periodista local a 20 meses de prisión y a una multa por un editorial en que criticaba la aspiración senatorial de una ex gobernadora.

Mandatarios como el venezolano Hugo Chávez y la argentina Cristina Fernández de Kirchner han pasado de los ataques verbales a la construcción de un aparato oficialista de medios financiados por la pauta estatal. Mucha de esta prensa "amiga" de los palacios presidenciales participa en campañas de intimidación y desprestigio contra la opositora. Mientras la Casa Rosada busca aprobar un proyecto de ley que le dé control sobre la producción del papel, las autoridades bolivarianas siguen persiguiendo a informadores contrarios al régimen y forzándolos al exilio. Con sus múltiples frentes y modalidades, la lucha por la libertad de prensa es cada vez tan compleja que los medios no deberían darla solos.