Arturo Moscoso Moreno

Octubre y democracia

valore
Descrición
Indignado 1
Triste 1
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 39
Viernes 30 de octubre 2020

Hace unos días Librería Rayuela y su dueña, Mónica Varea, fueron objeto de absurdos ataques por poner a la venta la versión de las movilizaciones de octubre de 2019 de María Paula Romo y Amelia Rivadeneira. Sé que casi nunca se gana nada discutiendo en redes sociales, pero no me pude resistir, así que rompí un par de lanzas en defensa de Mónica, su librería y, sobre todo, de la libertad de expresión. Mi afán heroico duró hasta que alguien me contestó que “no hay que leer un libro para saber qué es lo que dice”. ¿Qué sentido tiene seguir un debate cuando ese es el nivel de reflexión de la contraparte?
En todo caso, para predicar con el ejemplo y porque no tengo desarrollada la ósmosis como mi interlocutora en una red social, leí Octubre, el libro de Romo y Rivadeneira, y Estallido, de Iza, Tapia y Madrid. Fue una experiencia, además de ingrata, preocupante.

Si bien Octubre es un libro fácil de leer y contiene información interesante, carece del menor sentido de autocrítica de su autora principal, la ministra Romo, que da a entender que ella y su gobierno hicieron todo bien en el manejo de la crisis. La verdad no me sorprendió, María Paula no se caracteriza por hacer ejercicios de mea culpa. Basta recordar su lavado de manos con el correísmo.

Estallido, por su parte, es insufrible. Me costó mucho terminarlo. Lleno de lugares comunes y una retórica de comunismo sesentero, es además, una declaración de guerra a la democracia. Es triste leer como las admirables luchas reivindicativas de los indígenas por sus derechos son utilizadas tan descaradamente para construir un discurso extremista y fanatizado. Su frase final quizás resume todo el libro: “comunismo indoamericano o barbarie”. ¿La barbarie de Sendero Luminoso en Perú inspirada por Mariátegui? ¿Es eso lo que busca el movimiento indígena o solo son unos pocos desubicados?
En todo caso, traté de hacer mis tareas lo mejor que pude. Leí dos versiones de los hechos, ninguna imparcial, ninguna objetiva, ambas auto complacientes, pero que brindan las perspectivas de sus principales actores dentro de una crisis política que bien pudo haber terminado con un nuevo rompimiento constitucional. Lo que dejan, más allá de la mala literatura, es mucha preocupación por lo que para estos actores significa el ejercicio de la política: por un lado, unos y otros, incapaces de asumir errores o rendir cuentas; por el otro, la radicalización a través de un discurso antidemocrático del que pueden ser presa fácil nuestras débiles instituciones políticas.
Así, frente al proceso electoral que se avecina, estos son aspectos que ni los ciudadanos ni los políticos podemos soslayar. No puede ser irrelevante el compromiso que tengan los candidatos con la democracia, por la que también debemos romper lanzas al momento de ejercer el voto.