Rodrigo Fierro

La noria: el caso de Ingapirca

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Jueves 13 de junio 2019

Al historiador cuencano Juan Cordero Iñiguez le debemos el haber elaborado un cuerpo de conocimientos sobre el pasado pre hispánico del Austro ecuatoriano. El Imperio Incaico en expansión, con Tupac Yupanqui llegó hasta la tierra de los cañaris. Su sucesor Huayna Capac, nacido en Tomebamba, se impuso la tarea de dar solución a los problemas políticos y administrativos que suponía gobernar un dilatado Imperio. La Tomebamba Imperial, una metrópoli en el norte fue su sueño y llegó a ser una estupenda realidad.

Desde antiguo los pueblos de la actual provincia del Chimborazo, los puruhuayes, incursionaban en territorio cañari. La tarea que se proponía Huayna Capac requería de paz y labor tesonera de años. Fue la razón para que justo frente al “temido paso del Azuay”, el Emperador ordenara construir una fortaleza (pirca) a la cual se la denominó Ingapirca. La vertiente norte de aquel ‘castillo’, casi perpendicular, infranqueable, hasta tanto resistieran las tropas acantonadas y vinieran los refuerzos de Tomebamba.

Ingapirca: la pirca propiamente dicha, los cuarteles y una suerte de palacio para alojamiento del Inca y sus generales. Cuando el Dr. Reiss visitó dicho recinto militar en 1873, todo estaba en ruinas. Los preciosos sillares habían servido para cimientos y muros de casas de hacienda, iglesias, etc. “Cerca del castillo de Ingapirca se halla el Ingachungana, cortada en la peña viva”, refiere Reiss. Una suerte de asiento en donde el Inca iba a meditar. Cúneo Vidal, peruano, en su obra “Vida del conquistador Francisco Pizarro y de sus hermanos” (Lima, 1931), incluye una foto de una Ingachungana en las cercanías del Cusco.

Huayna Capac debió visitar Ingapirca con relativa frecuencia y desde el Ingachungana sus ojos mirarían ese Norte, el final de sus conquistas.
La noria: es que no paramos de darle todas las implicaciones que se nos ocurre a esa joya de la presencia Incaica en nuestro territorio. Ingapirca no fue un complejo científico o lugar sagrado, como afirma Marco Velecela, Director del Centro de Investigación de Patrimonio (EL COMERCIO, mayo 19, 2019). Fue un Fuerte Militar. De haber sido un “complejo científico” (es el conocimiento empírico al que llegó el Incario), era de esperarse que Ingapirca contara con un Intiguatana (la cintura del sol) y de tal artilugio se tuviera noticia: una espiga de piedra en el centro de plancha del mismo material, a donde llegaban los primeros rayos del sol, y la sombra que proyectaba iba cubriendo espacios correspondientes a solsticios y equinoccios.

Cuando Huayna Capac decidió iniciar la conquista de puruhuayes y quitus, Ingapirca fue desmantelada: soldados armas y vituallas se sumaron al Ejército Imperial. ¿Qué de extraño resulta que no se hayan encontrado armas en los recintos del castillo?