Miguel Rivadeneira

No solo plata; cambio de actitud

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Lunes 31 de octubre 2011
31 de October de 2011 00:01

En materia de salud pública, sector sensible y fundamental en el país, se mantiene el círculo vicioso. Cada vez que se visita un hospital se encuentran problemas, pero enseñan las unidades remodeladas. Uno de ellos constituye la falta de medicamentos, insumos y hasta mala atención personal. En forma reiterada he reconocido el sustancial incremento del presupuesto, que antes estuvo limitado, pero el problema no es solo de recursos económicos. Son importantes pero no los únicos. Se necesita agilidad en los procesos, buena gestión administrativa, liderazgo gerencial y fundamentalmente nuevas actitudes con los miles de pacientes.

He reconocido también los avances en materia de infraestructura, la compra de equipos (incluida la corrupción señalada en más de una ocasión por la Fiscalía en casos como la compra de ambulancias, que taparon y quedó en la impunidad), el notable aumento de la demanda, de las consultas, cirugías y la atención en general, pero por la falta de una buena gestión administrativa el sistema casi ha colapsado. Incluso, la atención se ha trasladado a las clínicas privadas, en donde también se ha copado.

Las autoridades no se cansan de formular justificativos cuando existen ejemplos exitosos de buena atención, incluso con la reducción de recursos que equivocadamente le hizo esta administración. Ese es el caso de Solca, núcleo de Quito (que administra once provincias), institución privada, sin fines de lucro, que se financiaba con un impuesto a las operaciones bancarias, que este Gobierno eliminó con el argumento de que el Estado le compensará en el presupuesto fiscal. La demanda creció pero el Estado le mantiene el monto anterior desde el 2009 y por ello ha tenido que represar obras y compras de equipos. Incluso, según su presidente, general Solón Espinoza, en la actualidad le deben USD 5 millones por concepto de atención desde octubre del 2010 a quienes reciben el bono de desarrollo humano.

Felizmente, la buena gestión administrativa y la ayuda del sector privado (Banco del Pichincha) se ha oxigenado con la compra de dos equipos que necesitaba: un acelerador lineal y un tomógrafo multicorte, por USD 2 millones, y queda pendiente la adquisición de un equipo de resonancia magnética.

Sin embargo de estos inconvenientes y la creciente demanda, ¿por qué la atención en Solca es radicalmente diferente a los hospitales públicos, con orden, limpieza, buena atención y sin propaganda ni promoción mediática? La respuesta es clara: primero el liderazgo y el buen ejemplo. Con ello el cambio de actitud y el mejoramiento en la atención aunque tengan que alargarse las citas. El problema económico, no resuelto, se compensa con calidez, lo cual no significa que tengan problemas a resolver. ¡Qué contraste con los hospitales públicos!