Alfredo Negrete


No fue una “blitzkrieg”

La acumulación de fuerzas acorazadas, la insólita decisión en tiempos posteriores a la Guerra Fría y la ausencia de un motivo o pretexto circunstancial que justifique una rápida acción de amplio espectro fue similar a la ‘Blizkreig’ de 1939. Ese fue un término adoptado para identificar el inicio rápido y en un frente de batalla estrecho por parte de Alemania en la Segunda Guerra Mundial que empezó con Polonia. Las divisiones Panzer fueron fundamentales.

Hay un elemento que establece una diferencia fundamental a las dos invasiones. Polonia era un estado mientras que Ucrania, por su parte, un proceso de consolidación estatal, sujeto históricamente a cambios de fisonomía en lo político y en lo geográfica respecto a Rusia. Por eso, en el primer caso la reacción de Francia e Inglaterra fueron inmediatas en virtud de tratados bilateral iniciándose la Segunda Guerra Mundial.

En el caso de Ucrania lo diferencia es su inestable condición estatal por su relación histórica con Rusia. Viene de una madre común en Kiev, lo incorporara Catalina la Grande al imperio, forma parte de la URSS y desde su disolución quedó estatalmente “al garete” con una clara inclinación hacia Occidente, expresada por su intención de anexarse a la OTAN. Una conclusión seria es que se logre una negociación que garantice la neutralidad estatal de Ucrania y un plan generoso, difícil y pero no imposible, sobre los costos de guerra y la reconstrucción para allanar el camino de Putin. Indispensable para este propósito es que Suecia y Finlandia hagan el sacrificio por la paz y no por la guerra.

En la nueva geopolítica de Europa hay actores activos y pasivos además de Rusia y Ucrania. Están los países fronterizos y particularmente los bálticos que ya tuvieron su experiencia soviética a raíz de la segunda guerra mundial, los conocidos temores de Polonia y la referida situación de Suecia y Finlandia. En lo posible un esfuerzo colectivo mundial para evitar una nueva situación de Guerra Fría.