Rodrigo Fierro

MSP a la deriva

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Jueves 19 de enero 2012
19 de January de 2012 00:01

El hecho es sobrecogedor: una niña del Hospital Baca Ortiz que pasa el umbral de una puerta y cae en el abismo de un ascensor en reparación. A nadie se la había ocurrido poner una tabla que significara prohibido pasar. El presidente Correa va de inmediato a constatar lo ocurrido. Entra en furias, tanto por la imprevisión cuanto porque los equipos de imágenes están dañados, los ascensores no funcionan y los pacientes tienen que acudir a otros centros de salud. A dicho hospital debieron haberle llegado los beneficios de tres emergencias. Como ya había tenido desencuentros con el Ministro de Salud por asuntos hospitalarios, le pide la renuncia y ordena el despido de los direc-tivos del pediátrico más importante del país.

En materia de salud pública, de bandazo en bandazo una vez que no hemos definido las competencias y prioridades del Ministerio del ramo. Desde la época de la Colonia el énfasis ha estado en la medicina curativa y la situación de los hospitales. Como sí contamos con salubristas que saben de la materia y no están para hacerles el juego a demagogos o izquierdosos, comienzan a opinar con fuerza: prevenir las enfermedades debería constituirse en la gran política de Estado, la prioritaria. Si tal es la decisión, se vería como los hospitales públicos pasan a manos del IESS, de los municipios, las universidades, las fundaciones sin fines de lucro. Ahí están paradigmas como los hospitales de Solca y de la Junta de Beneficencia de Guayaquil. Al MSP le quedaría la responsabilidad de los servicios relacionados con la atención primaria de salud.

No se trata de pontificar: sostengo una vez más que el derecho a la salud no significa ni conlleva, por injusta, la gratuidad universal de la atención médica, pese a quienes creen que la gratuidad es una conquista social o de buena fe sueñan y se empeñan en utopías no alcanzadas en países desarrollados y opulentos. La gratuidad sumada a falencias de todo orden explica el desmadre que se produjo en los hospitales del MSP. Las consecuencias, aparte de las obvias, un golpe a “la construcción de la esperanza”: un Sistema Nacional de Salud, como el que fue propuesto por el Ejecutivo y aprobado por la Asamblea de Montecristi. Calificado de ‘integral’, tal sistema exigía la integración de los servicios de salud del MSP, IESS, FF.AA., etc., como así consta en el texto constitucional. Resulta que los directivos del IESS, en actitud responsable, se negaron a permitir que sus servicios de salud se integraran a los del MSP, interpretando correctamente el rechazo de los afiliados a recurrir por ningún concepto a los hospitales públicos. Ahí quedó la construcción de la esperanza, para enojo de quienes creían que ‘el buen vivir’, el sumak kawsay, era cosa de soplar y hacer botellas y se los ve resentidos ‘de la inoperancia’ del gobierno de Correa.