Enrique Ayala Mora

Los montoneros

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Viernes 12 de agosto 2011
12 de August de 2011 00:01

En la historia de la Revolución Liberal desfilan generales, soldados, periodistas, conspiradores de profesión, parlamentarios, grandes comerciantes, banqueros, terratenientes, tenderos, maestros de escuela, artesanos, “cacahueros”, empresarios de obras públicas, “comisionistas” de exportación e importación, recaudadores de impuestos, radicales de los países vecinos, campesinos montubios y algunos líderes indígenas… Todos ellos fueron los componentes sociales del liberalismo, actores de la escena política durante la “transformación” iniciada en 1895.

Entre esos protagonistas se destacaron los campesinos montoneros, que tenía antecedentes en dos décadas de lucha, librada en el campo costeño, especialmente en las provincias de Esmeraldas y Manabí. Eran una fuerza irregular. Su forma típica de operación era a base de partidas más bien pequeñas, que hostigaban a las fuerzas regulares hasta hacerlas retroceder para ir ocupando las diversas localidades, a base de “pronunciamientos”.

Pero ¿quiénes participaban en las montoneras? En realidad se ha investigado poco el tema, pero es importante destacar que la composición de la montonera era muy heterogénea. A los hacendados y sus trabajadores habría que añadir unos cuantos militantes y a veces ideólogos liberales, que participaron en los levantamientos, y fueron “fogueándose” sobre la marcha hasta adquirir grados militares, confirmados tras el triunfo en el Ejército regular.

Las partidas de montoneros, varias de las cuales se integraron luego al Ejército regular, estaban lideradas por hacendados esmeraldeños y manabitas, que ejercían un fuerte liderazgo sobre “su gente” y la conducían a la insurrección bajo su comando. Existen numerosas evidencias de este fenómeno que, si bien no se daba en la mayoría de los latifundistas de Manabí y Esmeraldas, era un hecho en un grupo muy significativo de ellos. Al describir las tropas alfaristas que tomaron Cuenca en 1996, por ejemplo, un testigo extranjero dice: “La brutalidad y ferocidad de los negros de los batallones de Esmeraldas son conocidas por todos los ecuatorianos… Pero son de una ciega sumisión a su comandante, el joven coronel Concha”. Allí estaban el “cacique” esmeraldeño y su gente, convertidos en oficial y soldados del Ejército regular.

No se ha realizado un estudio completo sobre la montonera y muchas de las preguntas que pueden hacerse quedan sin ser contestadas. Pero al responder la interrogante planteada por la presencia de un sector significativo del latifundismo de Manabí y Esmeraldas al frente de la insurrección campesina, habrá que tratar de investigar el impacto del auge cacaotero y se mantuvieron relaciones sociales de corte más tradicional. De este modo no solo entenderemos mejor el pasado, sino también algunos rasgos de nuestra realidad presente.