Monseñor Julio Parrilla

‘Razón y fe’

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Domingo 29 de marzo 2020

No son pocos los intelectuales que, en algún momento de su vida, se alejan de la fe. “Razones” no faltan, especialmente cuando uno camina por los andares de la crítica del conocimiento, de la tecnología, de la manipulación genética o de la inteligencia artificial. Pero pienso yo, más bien, que ningún conocimiento racional da razón exhaustiva del misterio del hombre. Muchas veces me pregunto cómo afrontar hoy la religión (más exactamente la fe) sin romper las reglas de juego del diálogo y de la racionalidad emocional. Y me pregunto también si la cultura globalizada y tecnológica, que lamina tradiciones y saberes ancestrales y modernos, podrá ayudarnos a resolver dicho misterio.

Hoy hemos traspasado el capitalismo salvaje a China, donde no había moral protestante ni católica, ni cultura del yo, ni libertades democráticas, ni cosa que se le parezca… Y, sin embargo, aquí, allí y en todas partes, la fe, la espiritualidad y la mística florecen, unas veces de forma exuberante, y otras como las plantas viajeras del desierto. La iglesia de Falun Gong es un potente rival para el gobierno comunista.
La misma Iglesia Católica, a pesar de su evidente pérdida de poder institucional, ha aumentado en número de fieles y es hoy, en medio de las geopolíticas reinantes, una cabal referencia de mediación, de defensa de los derechos humanos, de promoción de la paz y defensa del medio ambiente.

Además, en pocos años (basta observar las tasas de crecimiento en los países árabes y en los países occidentales que reciben a sus migrantes) medio mundo rendirá culto al Islam. En poco tiempo menos del que pensamos, muchos países europeos, una vez que la pirámide poblacional se haya invertido, verán a sus poblaciones originarias reducidas a la mínima expresión.

Sin duda que el tablero de las religiones cambiará, pero la fe seguirá siendo para mucha gente un horizonte de esperanza. Así ha sido siempre y así seguirá siendo. Hace ocho siglos vivió en Córdoba de España un filósofo judío, Maimónides, que escribió en árabe su ‘Guía de perplejos’ (también llamada ‘Guía de indecisos’). Las culturas (judía, árabe, cristiana) estaban instaladas den la fe, en la superioridad de la verdad revelada sobre la verdad natural. Exactamente al revés de lo que hoy se plantea: la primacía de la racionalidad técnica y economicista, lo cual no impide que el hombre se siga sintiendo hambriento de espiritualidad o de certezas frente a tantas incertidumbres.

La Guía de Maimónides está pensada para quienes tienen fe pero dudan cuando la religión no cuadra con las interpretaciones racionales. Es una ayuda para que el hombre no abandone la fe y pueda abrirse a una experiencia más honda que la racional.

Toulmin, en su libro ‘Regreso a la razón’ dice que el mito de la razón estable ya caducó y que es necesario, en medio de los mil interrogantes, que el hombre vuelva a pensar sus esperanzas.