Miguel Rivadeneira

Esta justicia manoseada

valore
Descrición
Indignado 3
Triste 0
Indiferente 2
Sorprendido 1
Contento 46
Lunes 03 de febrero 2020

Los contrastes de esta justicia manoseada no cambian. Hay operadores de justicia, aunque sean pocos, que actúan con apego a las leyes y los códigos, pero existen otros que se acostumbraron a allanarse a presiones políticas, a la corrupción, y durante la anterior década a cumplir las órdenes del correísmo, cuyos rezagos aún subsisten. Allí siguen esos jueces. Cuánto costó para que se sentencie, con la evidencia de las pruebas de la Fiscalía, a quien fuera ministro y candidato presidencial, que ofreciera cortar las manos a los corruptos y resultó él uno de ellos.

Hay casos en los cuales por el robo de un celular los operadores de justicia sentencian con todo el rigor de la ley. En cambio, a quien ejerciera la vicepresidencia de la República le sentenciaron solo a un año de cárcel a pesar del convencimiento de los jueces de que se comprobó que cometió el delito de concusión y que se evidenció el pedido ilegal de aportes económicos (diezmos) a sus colaboradores.

Para unos no hay medidas cautelares ni arresto domiciliario. En cambio, para los de cuello blanco, manipuladores de la justicia, aquellos que con prepotencia y arrogancia se impusieron hasta con órdenes escritas, jueces impresentables cambiaron la cárcel por el domicilio, más allá de lo que dispone el Código Integral Penal. No era mayor de 65 años, no tenía una enfermedad catastrófica ni estaba ni podía estar embarazada.

En los procesos por el sainete montado del 30S hubo tanto policía sentenciado, pero algo ha reivindicado la justicia. La semana pasada seis policías, que recibieran sentencia condenatoria supuestamente por paralización de un servicio público en Guaranda, fueron declarados inocentes y los jueces reconocieron que no hubo delito.
En uno de los casos más importantes de la historia reciente, Sobornos 2012-2016, se postergó el inicio de la audiencia de juzgamiento, prevista para el viernes pasado y quedó para el 10 del presente mes. Lo que han hecho los abogados de la veintena de acusados es tratar de dilatar el proceso lo que más puedan. O se enferman y envían fotos de manera irrespetuosa hasta de sus exámenes de heces fecales o están fuera del país.

En lugar de quemar tiempo debieran presentar los descargos de las 800 pruebas y elementos de convicción que ha logrado la Fiscal y más de 400 del Procurador. La acusación es por el delito de cohecho, con el argumento de que funcionó una estructura delincuencial bien organizada, dirigida por el Presidente de la República de entonces. El debido proceso y el derecho a la defensa deben respetarse, como en todos los casos, pero también debe aplicarse el Código de la Función Judicial (arts. 335 y 336) que sanciona a los abogados por el “empleo de artimañas y ejecución de procedimientos de mala fe para retardar indebidamente el progreso de la litis”.