Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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Sábado 01 de septiembre 2018

1. ¿Los anuncios del Gobierno son adecuados, suficientes o se quedan cortos?

Como es usual los gobiernos ofrecen perspectivas y soluciones que en muchos casos van más allá de lo posible. Lo hacen, unas veces como reflejo de un sentimiento real sobre la bondad de sus decisiones; en otros, para justificarlas; y, no faltan ocasiones que sólo reflejan un afán contumaz de engañar a la colectividad (Como ejemplos sólo miren las declaraciones falaces del gobierno venezolano o las del gobierno ecuatoriano anterior)

Me parece que en el caso nacional, hay un grado de optimismo que podría no ser el fiel reflejo de las perspectivas reales, aunque si coincidente con la dirección del trayecto que es necesario recorrer para poner a la economía bajo parámetros que aseguren la existencia de una sociedad manejada con sensatez.

Vistos los problemas conocidos, es fundamental tener presente, que el modelo de ajuste escogido (gradual), siempre tendrá componentes insuficientes para cerrar las brechas. Serán cortos, una suerte de pasos pequeños, pero que si son coherentes, caerán dentro de la calificación de adecuados. Será, por lo tanto, necesario transitar por varias etapas, en un horizonte de mediano plazo, para arribar a una situación que se la considere manejable. Y, existen dos razones fundamentales que explican su larga temporalidad: minimizar los daños sociales y preservar la dolarización.

2. ¿ Hasta dónde y en qué medida se puede reducir el déficit fiscal?

Hasta eliminarlo; y, aún más, hasta conseguir cierto superávit, que trabaje en conjunción con un crecimiento robusto de la producción, que en conjunto lleven a poner el tamaño y las condiciones de la deuda pública, en un nivel que no comprometa la viabilidad de los programas sociales y responsabilidades fundamentales del Estado con la colectividad.

Mientras más corto sea el período de ajuste, en función de la prevención de los dos objetivos (daño social y dolarización), mejor le puede ir al país. Pero ese ritmo sólo se lo mide conforme las decisiones demuestran sus bondades y el país ofrece respuestas tangibles.

La “percepción” sobre la consistencia de las metas, puede ser un elemento “subjetivo”, que colabore con la consecución. En ese sentido, el gobierno debe ofrecer metas convincentes, que sean consistentes con las decisiones. Sólo recreando confianza, la economía cambiará el tono de su música.

3. ¿ Las medias pueden acarrear una contracción de la economía?

Estas etapas no serán de crecimiento satisfactorio. No hay cómo ofrecer aquello. Los indicadores sobre la fortaleza económica serán mediocres. Ojalá el país no caiga en recesión, pues como están las cosas, la desaceleración es una realidad. Esto se lo sabía. Existieron múltiples advertencias oportunas mientras el gobierno anterior se empeñó en crear estas brechas o desequilibrios desorbitados.

Con un Estado reconvenido, que debe cambiar de estrategia, en tamaño, calidad de gasto y configuración institucional, la demanda interna va a estar acotada por esta restricción, especialmente además por la demora natural (esperada, además), con la cual reaccionarán las actividades privadas.

4. ¿ Cómo evitar que los consumidores de súper migren a consumir gasolina extra?
Es inevitable. No hay cómo hacerlo. Es una respuesta natural de los consumidores en un mercado en el cual se mantienen políticas diferenciadas de precios entre productos que tienen una alta correlación sustitutiva.

Igual ocurre con el control del contrabando cuando los diferenciales de precios ofrecen unos réditos tan altos que superan con mucho los riesgos de la confiscación. El gobierno despliega un plan de combate, caen algunos, normalmente los de menor calibre; pero, luego las cosas vuelven a la “normalidad”

Siempre será mejor, tener precios comparables entre los distintos productos, que reflejen la realidad de los costos de producción y distribución. Si hay grupo que merecen trato especial, hay formas modernas y seguras de hacerlo.

5. ¿ En qué medida se puede recuperar dineros de la corrupción, cómo manejarse ante los paraísos fiscales y la información internacional?

Lo primero es disponer de una función judicial, fiscales y jueces, idóneos y dispuestos a cumplir con esta enorme responsabilidad. Perseguir, sin compasión a tosdos los corruptos: públicos y privados.

Si sus decisiones no dejan duda. Son claras, inequívocas, con apego a la ley, pero también con frontalidad, usando todos los instrumentos de investigación que existen (nacionales e internacionales), los resultados se verán.

Hay muchas empresas especializadas en hacer espionaje financiero, especialmente cuando se trata de fondos públicos mal habidos. Es más, las instituciones internacionales, los gobiernos están comprometidos en esta lucha y ofrecen muchas formas de apoyo.

La prensa es un gran aliado en esta lucha. Los descubrimientos últimos de la corrupción brasileña, argentina, confirman este papel singular. Aquí, hay varios investigadores que han entregado abundante documentación, que sin duda alguna puede permitir a los sitios en los que se ocultan estos recursos, o los bienes que se adquirieron.

En el fondo, decisión política compartida con funcionalidad responsable de los organismos públicos y las entidades privadas. Afán nacional de limpieza colectiva. En ese plano, el uso de la recompensa, puede ser un factor coadyuvante.