Enfoque internacional

Las elecciones en Europa

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Domingo 09 de junio 2019

El 26 de mayo, el resultado de las elecciones para el nuevo Parlamento Europeo fue algo sorpresivo. Estábamos preparados, si eso se puede, para un golpe duro en términos de un incremento fuerte de euro-escépticos; sin embargo, el golpe, fue más suave de lo esperado. Fueron elegidos un número (demasiado alto) de euro-escépticos, la mayoría de ellos representando a la ultra derecha del espectro, pero fue muy claro que la mayoría de los ciudadanos europeos que votaron siguen muy comprometidos con el proyecto europeo.

De este resultado podemos sacar varias lecciones: la primera es que el Parlamento Europeo, cuyos 751 miembros se eligen de manera directa en todos los Estados Miembros, representa de manera democrática a los ciudadanos europeos. Y si bien hay tendencias, movimientos, o ciudadanos que critican a la Unión Europea, es bueno saberlo para trabajar mejor procurando así que ese sentimiento no crezca. Los resultados mostraron que se trata de una tendencia real y que existe un malestar. Esto es grave y preocupante. Y aun cuando se trata de una minoría, es un asunto a tomar en cuenta, sin que se convierta en razón para desesperar o empezar a especular sobre un desmantelamiento de la UE.

Notable también fue el incremento bastante considerable de partidos que quieren más Europa: los verdes (ecologistas) que exigen mayor determinación para un verdadero desarrollo sostenible y los liberales/demócratas que apoyan reformas más radicales para fortalecer el bloque. Escuchamos que el Parlamento Europeo está más fragmentado que antes pero quizás lo adecuado sería concluir que el fortalecimiento de otros partidos, en detrimento de los partidos clásicos de centro izquierda y centro derecha refleja la pluralidad que existe en la Unión Europea. Esto nos lleva a la lección número dos: la diversidad que caracteriza Europa se refleja ahora también en su Parlamento y eso es una riqueza, no un debilitamiento.

Finalmente, hay otra conclusión bastante interesante, un efecto inesperado: en estas elecciones hemos podido observar, por primera vez desde 1994, un aumento significativo de ciudadanos europeos que votaron, de 42% en 2014, hasta 51 % en estas. Casi 10% más votantes es señal de que la Unión Europea ya es parte del debate político. La Unión Europea se aleja así de una reputación negativa que la asociaba con instituciones llenas de eurócratas en Bruselas (que nadie sabe lo que hacen). Por el contrario, ahora la Unión Europea es ya un tema: los ciudadanos pueden estar en favor de sus políticas – la gran mayoría felizmente – o en contra, lo importante es que el debate existe. Se superó el déficit democrático tan criticado en el pasado. Los ciudadanos ya tienen voz, les interesa la Unión Europea y lo han demostrado con su voto.

* Embajadora de la UE en Ecuador