Marco Arauz

Moreno compra estabilidad

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Domingo 23 de diciembre 2018

Más de 47 000 postulantes correrán por 5 670 dignidades seccionales en las elecciones de marzo. Entre quienes probarán suerte hay asambleístas que buscan prolongar su vida política en sus jurisdicciones; también, esposas e hijos de líderes locales que no pueden optar por la reelección, y más de un cacique dispuesto a dar un nuevo camisetazo.

No, no es una muestra del crecimiento del desempleo. Es, más bien, la muestra de la gran dispersión en esta etapa de transición, en la cual el presidente Moreno ratifica su falta de interés por construir una estructura política; la oposición se aferra a sus líderes históricos y a tácticas como incorporar figuras del espectáculo, y el otrora poderoso correísmo no logra recomponer sus estructuras.

Bajo el movimiento político de un ex candidato presidencial y ex ministro preso, la ‘revolución’ decidió no quemar a sus figuras descollantes. Seguirán jugando al todo o nada, a una solución final que corte los procesos judiciales que califican de políticos. Aglutinados en torno al líder ausente, seguirán esperando el error, el desgaste gubernamental, la falla que permita ir a la muerte cruzada.

La dispersión no se siente solamente en la Sierra, donde los políticos intentan captar al votante del centro izquierda que llevó al poder a Correa, pero que más tarde se desengañó y ahora se siente distante. Si en Quito hay 17 candidatos a la Alcaldía, en Guayaquil hay 16; si para la Prefectura de Pichincha hay 15 aspirantes, para la de Guayas hay nada menos que 18. Dada la actual volatilidad, los comicios de marzo no marcarán ninguna tendencia para el 2021. Nada está dicho.

De vuelta al morenismo, con la reorganización del Gabinete y la delegación de funciones al flamante Vicepresidente, queda clara la voluntad de dejar la casa en orden lo mejor posible para el próximo presidente. Por ahora -aunque en política nada está dicho y en derecho las cosas se deshacen como se hacen-, las puertas para Correa están cerradas.

Se puede esperar que Otto Sonnenholzner se adapte a las exigencias de Moreno mejor que sus antecesores. Por ahora cuenta con su confianza, y con el apoyo de los sectores costeños, sin distingos políticos. La fortaleza del Gobierno se mide en función de cuán bien pueda hacer la transición a los ojos de todos quienes quieren tomar el poder en el 2021.

Según un historiador y político como Enrique Ayala, las transiciones que han seguido a las crisis económicas y políticas usualmente han sido largas en el Ecuador. Es posible que la actual rebase el período de Moreno, con lo cual su papel está más claro que nunca, incluida la delegación de poder al Vicepresidente.

Si bien el correísmo apuesta por un cataclismo de más de ocho grados en la escala de Richter, las fuerzas políticas que buscan llegar a la Presidencia se verán obligadas a apoyar a Moreno para que le vaya lo mejor posible.