Gonzalo Maldonado

Manejo contradictorio

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Domingo 23 de octubre 2011
23 de October de 2011 00:07

¿Qué se le podría decir a un padre que le enseña a su hijo a comer bastante y luego le castiga por haber comido mucho? Que es insensato, contradictorio y hasta irresponsable. Algo similar podría decirse del manejo económico oficial.

Desde que llegó al poder, el eje principal de la gestión económica del Gobierno ha sido estimular el consumo de los ecuatorianos concediendo subsidios –directos e indirectos– e inyectando dinero a la economía a través del gasto público.

Ese crecimiento abrupto del consumo ha sido cubierto con importaciones de toda clase de bienes finales e intermedios que han provocado un déficit en la balanza comercial no petrolera que fluctúa alrededor del 10% del PIB.

Para evitar que ese déficit siga creciendo, las autoridades quieren encarecer las importaciones poniendo más aranceles a los vehículos y, sobre todo, fijando el Impuesto a la Salida de Capitales hasta en un 5%.

Es decir que para reducir las importaciones, el Gobierno prefiere poner más gravámenes en vez de bajar el gasto y racionalizar los subsidios. Es como si un padre decidiera endurecer los castigos para su hijo cada vez que este coma mucho, en vez de dejar de instigarle a comer demasiado.

¿Por qué el Gobierno prefiere subir los impuestos a reordenar su gasto? Porque no puede dejar de gastar; porque estimular el consumo es el elemento central de su estrategia política, la razón última que justifica su existencia.

Cerrar la economía es un objetivo difícil en el corto plazo porque el país se ha hecho muy dependiente del sector externo. Aún asumiendo que los nuevos impuestos podrán disminuir las importaciones y, por tanto, atenuar el desequilibrio en balanza de pagos, las autoridades tendrán que ocuparse de otro problema igualmente grave: la inflación.

Hasta ahora, los precios internos no han subido tanto porque las importaciones han sacado de la economía cantidades enormes de dinero que hubieran alimentado un proceso inflacionario. Si el nuevo paquete impositivo reduce las importaciones entonces habrá saldos cada vez mayores de dinero dentro del aparato productivo que presionarán hacia arriba los precios.

La inflación es un problema serio porque funciona como un impuesto regresivo: cobra lo mismo a todos, independientemente de su ingreso y, por tanto, concentra la riqueza en pocas manos. La clase media y baja consumirán menos porque los precios serán más altos. Para compensar esa pérdida de poder adquisitivo exigirán mayores ajustes salariales, lo que forzará al Estado a gastar más. Ese gasto adicional alimentará la inflación y afectará nuevamente al consumo… Exactamente eso ha pasado con Venezuela que ahora tiene una de las inflaciones más altas del mundo.