Walter Spurrier

El mal socio

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Martes 16 de octubre 2018

Pésimos resultados tuvo para Ecuador el haberse hermanado del chavismo. Nefasta fue la relación carnal de Petroecuador y Pdvsa, la petrolera estatal venezolana. Mientras que mediante la alianza Petrocaribe, Pdvsa vende petróleo subsidiado a Cuba y en menor escala a 15 otros países, el Ecuador es el único que a su vez, subsidia a Pdvsa. Hace 9 años, Petroamazonas entregó la operación del campo Sacha, el de mayor producción, para entonces 51 mil barriles diarios, a Río Napo, empresa mixta en que el 30% de la participación fue obsequiada a Pdvsa, a quien se le encargó la operación. En reciprocidad, Pdvsa entregó a Petroecuador el 5% de un campo por explorar en la Faja del Orinoco, proyecto que nunca se ejecutó. En contraste, en el otro campo grande, Shushufindi, Petroamazonas mantuvo la operación, pero contrató servicios específicos con financiamiento con Schlumberger, y a quien se hizo pagar una fuerte suma de entrada. Recién a mediados de 2012, Río Napo comenzó a desarrollar nuevas reservas en Sacha. En un año se llegó a 73 mil barriles diarios, y ahí se estancó. Pdvsa se dedicó a alquilarle chatarra petrolera a Río Napo y sacarle plata. En 2016, el gobierno Correa, a pesar de la solidaridad socialista del siglo XXI, liquidó Río Napo. Pdvsa exige pago de USD 383 millones por esta liquidación anticipada.

El gobierno ecuatoriano no está dispuesto a dejarse extorsionar, y bien podría contrademandar a Pdvsa por mala práctica. En todo caso, el litigio impide a Petroamazonas contratar con una empresa privada para que invierta en el campo y aumente su producción. El perjuicio continúa.

En julio 2008, con bombos y platillos Correa y Chávez pusieron en El Aromo la primera piedra de la Refinería del Pacífico, en que se procesaría crudo venezolano, invertirían USD 6 600 millones, y entraría en operación en 2013. Petroecuador financiaría 51% y Pdvsa 49%. Cinco años después del vencimiento del plazo y luego de haber gastado USD 1 700 millones, de los que Pdvsa sólo puso USD 200 millones, lo que hay es un lote con servicios y un montón de estudios y diseños inútiles. Dos exfuncionarios de Pdvsa con cargos en la refinería están acusados de recibir coimas de Odebrecht para el movimiento de tierras.

El proyecto fracasó y Pdvsa, a pesar de incumplir con sus compromisos, exige compensación: ignoramos cuánto. Lo cual dificulta la construcción de una refinería en El Aromo, en condiciones más racionales: inversión extranjera, sin que el Estado ponga más plata.

Ya salimos de la Alba; desde que se cerró la posibilidad de lavado de activos, el SUCRE no funciona; Telesur, órgano de difusión del régimen chavista, no cesa de atacar al Presidente Moreno. Ahora hay que terminar la relación con Pdvsa. Parafraseemos a Rafael Correa; Maduro y Pdvsa, que les vaya bonito.

wspurrier@elcomercio.org