Liderazgo a la deriva

Hace unos días se publicó una carta de un distinguido médico al Presidente de la República en la que reclamaba mayor atención al sector salud en cuyo encabezamiento decía, aparte del nombre del alto destinatario: “Dónde se encuentre”.

Creo que todos suponemos que está en Carondelet guardando la cuarentena y recibiendo los cuidados legítimos de su condición física. Siendo esto por demás entendible, ¿dónde mismo está el Jefe de Estado en el manejo de la cosa pública? En materia política apoya inicialmente a su Vicepresidente como delfín para sucederle pero luego, parece que por intrigas palaciegas, le retira ese respaldo al ver que le supera en simpatías; no gestiona con la Asamblea ni con el Presidente Litardo el apoyo para los proyectos enviados, ni pide a sus ministros que lo hagan, solo el de Economía lo hace; no controla a la mayoría de sus ministros pues él mismo, desde el comienzo de su mandato, dijo que les delegaba el manejo de sus respectivas áreas; solamente los cambia o los rota al estilo correísta por ineficientes e intrigantes. En el gravísimo campo económico parece que no consensua ni con el empresariado privado que le apoya, ni con la prensa tradicional que también lo hace y peor con los movimientos sociales que le cuestionan y a quienes se debe y son los más golpeados por esta crisis. Con estos últimos, que se sepa, el Presidente tampoco ha tenido aproximación alguna cuando son los más afectados por la crisis.

Si, dirán que aparece en videos pregrabados en los cuales cambia de escenario lo cual desconcierta más al televidente, en los cuales no dice nada que ya hayan dicho sus diferentes ministros. No hay un anuncio del nivel de un estadista, como corresponde. No va al fondo de la crisis, a hacer propuestas estructurales producto del diálogo con todos los sectores. Este es un asunto que nos concierne a todos los ecuatorianos y que en su solución debemos participar todos y que está a nivel presidencial.

¿Es que Borja, Hurtado, Noboa, Lucio Gutiérrez, y, si me apuran, otros líderes de diferente signo político, y potenciales presidenciables como Nebot y Lasso y alguien que represente la izquierda, renunciando a legítimas diferencias, no habrían llamado ya a un gran frente de unidad nacional? Es el momento de que esos líderes, junto con los de los movimientos sociales, demuestren al pueblo sufriente que están unidos, que estamos unidos, frente a la más grave crisis que ha vivido la república. Pero está claro, la iniciativa la tiene Moreno… Pero lamentablemente, nada.

Por estas razones me pregunto: ¿dónde mismo se encuentra el Presidente que es el capitán de este barco a la deriva en esta coyuntura tan compleja? ¿Hacia dónde nos conduce? Inclusive es legítimo preguntarse ¿quién manda?